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El llanto es la primera forma de comunicación del niño que acaba de nacer. Poco a poco empieza a hacer sonidos que finalmente se convertirán en palabras. Ocurre muy frecuentemente que los padres no se toman el tiempo para prestar atención a los pequeños balbuceos del bebé. Luego, empiezan a usar diminutivos o a crear palabras que el niño aprenderá a pronunciar tal cual las escucha. |
Otros papás reaccionan inmediatamente al deseo del niño y le pasan el juguete u objeto que él está señalando, “ahorrándole” el tener que hablar. Cuando llega a los 3 ó 4 años, los padres preocupados buscan ayuda y realizan las siguientes preguntas:
- Mi hijo de 3 años no habla muy bien, ¿qué puedo hacer?.
- Mi hijita tiene 2 años y medio y sólo dice “mamá y agua”, lo demás lo señala. Ayúdenme.
- Tengo un hijo de 3 años y casi no habla.
De esta manera, esperan a que se presente el problema en sus niños para luego actuar. Lo que se trata no es corregir ni tratar, sino prevenir y estimular. Se debe estimular el lenguaje del niño desde antes del año a través de las siguientes actividades:
- Que mamá mire prestando atención al balbuceo del niño.
- Que “entablen” una conversación: el niño balbucea y mamá responde hablando. De esta manera, el niño aprenderá que tendrá un turno para hablar y escuchar.
- Nombrar cada cosa por su nombre real. Olvidarse de “teté, tutú, o guau guau”. Las cosas tienen un nombre, y el niño va a aprender a decirlas mediante la repetición.
- Hablar con el bebé sin usar la voz fingida.
- Contarle cuentos variando el tono de voz según el personaje.
- Pedirle que nos pase el juguete que le pedimos. Estimularlo felicitándolo por su logro.
- Realizar expresiones por medio de la imitación.
A partir del año se sugiere continuar realizando estas actividades a través de una metodología más formal y secuencial, que presenta el Cuaderno de Trabajo Dilo Dilo, la cual busca potencializar todas las habilidades comunicativas del niño y cumple los siguientes objetivos:
- Estimular el lenguaje comprensivo y expresivo del niño.
- Estimular el control de movimiento de los músculos faciales a través de expresiones, gestos o reproducción de onomatopeyas.
- Realizar ejercicios faciales, así como de respiración y soplo para una correcta articulación.
Realizando actividades sencillas puedes contribuir a estimular las habilidades comunicativas de tu niño. Empieza ahora para no corregir después.