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Si usted se acaba de enterar que tiene un niño con síndrome Down, probablemente tenga sentimientos encontrados; amor, pues es su hijo a quien siempre ha deseado entregar su cariño y cuidado; rechazo, pues le han dicho que tiene “síndrome de Down”. Pero éste es un proceso normal que a larga irá superándose pues la noticia de ser padres es motivo de felicidad más aún cuando el niño ha sido deseado por ambos. |
En el caso del niño con síndrome down debería ser lo mismo puesto que son, en primer lugar, personas con necesidad de afecto, cuidado y educación como todos.
Los doctores lo llaman síndrome down porque nacen con un cromosoma demás en sus células. Lo común es que las personas tengan 46 cromosomas, estos niños tienen 47. Esto es algo que muchas veces los padres desconocen, piensan que el síndrome down es sinónimo de incapacidad o de alguna enfermedad, pero no es así, deben saber que estos niños son capaces de aprender mucho. Los niños con síndrome down que han recibido el amor, la atención adecuada y la educación de sus padres son niños afectuosos y talentosos, tienen la posibilidad de desarrollar muchas habilidades si es que se realiza una adecuada intervención temprana.
Al principio será difícil afrontar esta situación, generalmente los padres experimentan los siguientes sentimientos:
Choque: Todo padre desea que su niño nazca sano, inteligente, con muchas habilidades. Al enterarse que tiene un niño con síndrome down, confluirán las primeras reacciones y sentimientos, dudas, inquietudes, temores, frustración de sus expectativas, desconcierto, un choque de emociones que poco a poco se estabilizarán.
Negación: Surge un mecanismo de escape en los padres cuando no quieren aceptar que tienen un niño con síndrome Down, tienen la esperanza de que exista un error por parte de los médicos. Si bien es cierto, este sentimiento es normal en un principio, si es que se prolonga se convertirá en un problema que afectará principalmente al niño pues tardará en recibir los cuidados y la intervención que necesita.
Enfado: Se experimentará cólera, los padres preguntarán ¿Por qué a nosotros nos sucede esto? Sentirán que es algo injusto. Lo apropiado es que estos sentimientos, que son normales, no invadan la vida de los padres y sean canalizados hacia actividades en favor de la educación y el bienestar del niño.
Protección y rechazo: Los padres tendrán la necesidad de proteger y cuidar al niño pero a la vez tendrán un rechazo inconsciente que hará que surjan sentimientos de culpa, tratarán de compensar esto con cuidados extremos y sobreprotección hacia el menor.
Culpa y frustración: Los padres sentirán frustración al darse cuenta que su bebé no responde a lo que ellos deseaban y pensarán que no han sido capaces de procrear a un niño “sano”, “normal”, “como los demás bebés” empezarán a buscar razones, las causas del síndrome y es probable que sientan culpa por no haber tenido los cuidados adecuados durante el embarazo, buscarán los factores hereditarios, algún pariente con algún trastorno o discapacidad, transmitirán la culpa hacia la pareja u otro familiar.
Aunque ninguna de estos factores sea en realidad la causa del síndrome, es normal que tratemos de encontrar su origen, pero esto no cambiará las cosas, forma parte del pasado. Lo que deberíamos hacer es no dejar pasar el tiempo, empezar a pensar qué hacer en adelante y actuar en favor del niño y de la familia. No olvidemos que el problema de sobreprotección en los niños tiene su origen en los sentimientos de culpa de los padres y es lo que traerá dificultades en los avances y progresos de niño.
Vergüenza: Al principio, los padres no desearán que los demás vean a su hijo, en muchos casos la poca aceptación por parte de los padres hará que lo tengan en casa, evitándose las relaciones sociales. Esto puede ser perjudicial para el niño, pues como todos, necesitará aprender ha establecer relaciones interpersonales, necesitará educación y del cariño de sus familiares y amigos.
Aceptación: Es muchas veces producto de todo un proceso, los padres son concientes de que el niño necesita de su cuidado y afecto, pondrán más empeño en su educación ya que necesitará de una adecuada intervención temprana, terapias, el apoyo y sobre todo el amor de sus padres para ser una persona autosuficiente, independiente y feliz.
Estos sentimientos son considerados normales en las primeras etapas que pasan los padres, pero deben ser manejados apropiadamente, no deben perjudicar al niño, sino por el contrario canalizarlos hacia acciones orientadas al bienestar del niño y de su familia.
Son los padres, quienes cumplen un papel importante en el desarrollo de capacidades del niño, son los que proveen del afecto para un adecuado desarrollo emocional y social.
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Recomendaciones para los padres:
- Tenga presente siempre que su niño es sobre todo una persona que como todas necesita del cuidado y amor de sus padres.
- Busque información y orientación profesional para brindarle a su niño los mejores cuidados.
- Tiene necesidades educativas especiales, tendrá que dedicar más tiempo a su educación y desarrollo.
- No lo cuide demasiado, él es capaz de aprender lo que usted lo enseñe sólo necesita paciencia, constancia y cariño.
- Hágalo sentir querido y respetado, si encuentra eso en usted, es más probable que lo encuentre en los demás.
- Es probable que usted experimente sentimientos contradictorios respecto a su niño, pero no olvide lo más importante, ha tenido un hijo, una personita que lo necesita y que sólo desea lo reciban y lo quieran y como cualquier niño.
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