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Cuando el bebé comienza a dar sus primeros pasos entre los 9 y los 12 meses aún necesita que un adulto lo sujete pero la coordinación de los pies es la correcta aunque se observa que los pies aún se pisan entre ellos. Conforme va adquiriendo tonicidad y fuerza muscular en sus piernas irá logrando estabilidad, siendo capaces de mantenerse parados sin ayuda del adulto pero apoyados en un mueble o simplemente de la pared.

Al lograr avanzar por sí solos estando apoyados también están logrando mayor equilibrio, comienzan a practicar el sentarse y ponerse de pie ya que esto les dará seguridad por su llegan a caer, él mismo sabrá como hacerlo sin dejar que llegue la espalda o la cabeza al suelo. El siguiente paso será caminar sin ningún tipo de apoyo y esto se da alrededor de los 14 ó 15 meses, ahora le tocará controlar el peso de su cuerpo para mantenerse erguido.

Es común observar que cuando el bebé llega a esta etapa en la que es capaz de caminar sin apoyo por tramos relativamente largos, tiende a irse rápidamente hacia adelante con el cuerpo inclinado y los brazos abiertos hacia arriba hasta llegar a su punto de apoyo que puede ser el adulto o un mueble, pero en ambos casos el niño llega de forma abrupta como si estuviera lanzándose o dejándose caer.

Conforme va practicando su marcha cada vez en distancias más amplias de un punto a otro irá adquiriendo estabilidad, su cuerpo se verá cada vez más erguido y tendrá la confianza de usar diferentes velocidades. A partir de los dos años ya es capaz correr sin caerse, pero aún no es capaz de detenerse por su propia voluntad debido a que no cuenta con freno inhibitorio, es por esa razón que chocan constantemente y se tropiezan con los obstáculos que se encuentran en su camino.

El freno inhibitorio es un reflejo, una reacción o habilidad que tenemos para detenernos ante un obstáculo al desplazarnos, ya sea caminando, corriendo, saltando o de cualquier otra forma. Esta habilidad se logra a los 3 años, pero se puede empezar a trabajar desde los 2 años a partir de diferentes ejercicios.

Ejercicios para estimular el freno inhibitorio

  • Que salte en su sitio apoyándose de un mueble o tratando de alcanzar un juguete que cuelga.
  • Echar al niño boca arriba, apoyar sus pies en un mueble u objeto de poco peso y pedirle que lo empuje usando sólo sus pies.
  • Jugar bicicleta con el niño, uniendo sus pies con los suyos estando echados boca arriba y empujándolos suavemente de forma alternada.
  • En la misma posición, jugar a que haga fuerza con las piernas tratando de empujar los pies del adulto o evitando que empujen los suyos.
  • Colocar al niño dentro de un círculo formado por cojines y llamarlo desde diferentes direcciones, fuera del círculo, para que al llegar donde usted se encuentra se detenga.
  • Colocar alrededor del niño juguetes blandos dispersos por el suelo y pedirle que los recoja, uno por uno, tratando que camine entre algunos obstáculos.
  • Dejar que el niño camine libremente por un espacio seguro e inesperadamente cruzarse en su camino algo alejados de él para que tenga el tiempo necesario para reaccionar.
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Lic. Esp. Juvitza Panez Salazar
Asesora Pedagógica
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