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Luego que el bebé ha logrado controlar su cabeza y su tronco, que ha fortalecido sus músculos de sus brazos y piernas, así como haber alcanzado un mayor control de su equilibrio, empezará a intentar nuevos retos.
Ya es capaz de girar, sentarse, agacharse y gatear, pero ahora necesita descubrir un plano más alto, aquel que podrá explorar al empezar a caminar, para lograrlo deberá primero lograr ponerse de pie.
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Entre los 6 y 7 meses, el bebé empuja con sus piernas como si intentase ponerse de pie, pero al sostenerlo en posición de pie sobre una superficie plana tenderá a cruzar las piernas no pudiendo mantenerse erguido y en algunos casos aparecerá el reflejo de marcha por lo que moverá sus piernas como si estuviera caminando.
Es a partir de los 8 meses, que podrá mantenerse de pie por breves momentos sin cruzar las piernas, éstas se mantienen estiradas aunque el bebé tiende a doblarlas dando la apariencia de estar bailando. Sin embargo, ahora sus piernas ya pueden sostener el peso de su cuerpo.
De los 9 a los 12 meses, el bebé se mantendrá en constante ejercitación de esta postura, pudiendo mantenerse de pie cada vez por más tiempo, la continua flexión y estiramiento de sus piernas lograrán la fortaleza necesaria de sus músculos para que este objetivo sea posible.
Inicialmente se mantendrán apoyados con ayuda de papá o mamá, lo cual significa que aún depende del adulto para el logro de sus habilidades, pero luego se apoyará en los objetos que se encuentren cerca a él, lo que demostrará que ha adquirido mayor independencia con respecto a sus padres y a su vez que tiene mayor confianza en sí mismo para probar nuevos retos.
Seguidamente, el bebé probará mantenerse de pie sin agarrarse, soltando por breves segundos su punto de apoyo. Este juego le es muy divertido por lo que lo repetirá continuamente hasta lograr quedar totalmente parado. Después intentará sentarse desde esa posición ya que deberá aprender a cambiar de posición a otra más segura para él y que domine mejor, al comienzo caerá de espaldas, de costado o hacia adelante pero conforme vaya practicando lo logrará.
Es necesario que durante este proceso el niño se encuentre siempre acompañado por un adulto, no por alguien que evite sus posibles caídas sino alguien que le ofrezca un espacio apropiado (seguro) y que le de los ánimos necesarios que le permitan a seguir intentándolo con paciencia y mucho amor.
Que sepa que papá y mamá estarán siempre con él a pesar de las caídas que pueda tener, las cuales deberán tomarse con total naturalidad, para que él mismo intente reincorporarse y seguir en el intento hasta alcanzar este gran paso que abrirá muchas nuevas posibilidades de acción.