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Ya tu bebé se sienta, hace giros y gatea. No te sorprendas si una mañana lo encuentras parado agarrándose de los barrotes de su cuna, esto quiere decir que tu pequeño ya se siente listo para empezar a dar sus primeros pasos. Sin embargo es importante ayudarlo en este proceso facilitándole un espacio adecuado donde pueda iniciar esta habilidad.
No existe una edad específica en la que el niño logre pararse e intente dar sus primeros pasos, pero suele darse entre los 11 y 16 meses de edad, por eso es importante evitar compararlo con otros
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niños ya que cada uno es diferente y van a adquirir esta habilidad de acuerdo a su propio desarrollo motor.
El lograr que el niño camine es todo un proceso que dependerá no sólo de la habilidad del niño sino también del apoyo que como padres están dispuestos a dar para lograr este objetivo. Inicialmente el niño necesitará que ustedes lo lleven sostenido de las manos y luego será sólo con una mano.
También deben ofrecerle elementos del hogar u otros materiales más sofisticados que le sirva al de apoyo mientras él avanza, arrastrándolos de un lugar a otro, esto lo ayudará a adquirir una correcta posición bípeda y ejercite los músculos de sus piernas para cuando decida soltarse.
Para el niño el poder desplazarse libremente es un sentimiento importante que le da confianza y autonomía, además de divertirlo mucho, pero para lograr que lo haga solo se le debe dar mucha seguridad y la mejor forma de hacerlo es estando con él. Si papá lo sujeta mientras que mamá lo llama con los brazos abiertos, el niño sentirá todo su apoyo e intentará hacerlo cuantas veces sea necesario para verlos felices.
Es importante también que el espacio donde el niño ejercite sus primeros pasos sea un ambiente adecuado, que cuente con pisos suaves que amortigüen una posible caída y eviten temor a intentarlo de nuevo, que sean de un material que facilite la marcha del bebé y sobretodo que lo motive a seguir ejercitándose. Los bordes o paredes, de ser posible, cubrirlos con cojines o almohadas que eviten un golpe fuerte.
Podemos acompañar este momento de ejercitación con música que propicien un ambiente más relajado y juguetes suaves que llamen su atención y lo motiven a caminar. Poco a poco el niño sentirá más seguridad en sí mismo y se atreverá a dar sus primeros pasos sin su ayuda.
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