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¿Sabías que el realizar actividades manuales como punzar, pasar, encajar figuras, prepara las manitos de tu niño para aprender a escribir e incluso para la adquisición de futuros aprendizajes?.
Cuando un niño presenta problemas en la lectoescritura, una de las causas puede ser que no se le da la importancia necesaria a la estimulación de la motricidad fina desde su primer mes de vida, la cual se refleja posteriormente en movimientos de mayor precisión que son requeridos especialmente en tareas donde se utilizan de manera simultanea el ojo, mano, dedos como por ejemplo:
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rasgar, cortar, pintar, apilar objetos, colorear, enhebrar, escribir, y que permiten al niño ejercitar su vista al momento de leer (seguimiento visual de izquierda a derecha, y de arriba abajo), clave para la adquisición de aprendizajes.
Algo muy importante que los padres deben tener en cuenta es que el desarrollo de la motricidad fina no empieza desde los 3 años, sino desde el nacimiento, porque el bebé puede coger un objeto con toda su mano por un acto reflejo. Posteriormente deja este reflejo para coger objetos deliberadamente, pues va dominando y coordinando sus propios movimientos, cada vez con mayor precisión.
Progresivamente sus manos van adquiriendo mayor destreza porque también empieza a manipular todos los dedos, y luego actividades cada vez más complejas para él hasta que logran tomar los objetos empleando sólo el pulgar e índice. Para que el niño pueda realizar desde trazos correctos hasta escribir su nombre o copiar un dictado o la pizarra, debe experimentar situaciones que estimulen diferentes posiciones que involucren el movimiento simultáneo o sucesivo de sus manos y también de los dedos en coordinación con la vista, desde sus primeros años de vida.
¿Cómo estimular la motricidad fina?
Del nacimiento a los 6 meses
• Poner el dedo índice en la mano del niño para que lo agarre.
• Colocar un objeto suave en la mano del niño.
• Tomar la mano del niño y pasarle uno a uno los dedos de la mano para que sienta distintas formas.
• Ofrecerle diferentes texturas para que los pueda palpar.
• Estimularlo a que agarre objetos con toda la mano.
• Juntar las manos del bebé para intentar aplaudir.
De 6 meses a 12 meses
• Ofrecer al bebé juegos de manipulación, y que produzcan sonidos.
• Motivarlo a apilar objetos.
• Ofrecerle juegos de colores para que empiece a reconocerlos, clasificarlos
Desde el primer año en adelante
• Con juegos de plantado, donde el niño debe sacar e insertar aros o pines de colores empleando la pinza digital (dedos pulgar e índice)
• Con material para encajarse entre sí para formar cubos, casitas que también pueden apilarse.
• Con bastidores que permitan al niño “imitar” las actividades que realizan para vestirse y desvestirse, que contenga botones, cierres, velcro (pega-pega), broches, cordones.
• Que el niño logre insertar a través de orificios pequeños, realizando pasados.
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