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El lograr que el bebé aprenda a sentarse adecuadamente es un proceso que durará unos tres a cuatro meses y se inicia a los 4 meses, en la mayoría de veces, cuando es capaz de controlar su cabeza. A partir de ese momento, el bebé se sentirá capaz de adquirir nuevas habilidades como girar estando echado y levantar su tronco con ayuda de sus manos, para luego empezar a sentarse con apoyo de un elemento o de sus propias manos mientras se inclina hacia adelante para mantener el equilibrio, lo cual ocurre entre los 5 a 6 meses. |
Debido a que la cabeza del bebé tiene un peso que aún no puede controlar, le cuesta mucho esfuerzo mantenerla en la línea media, sin embargo la desplazará hasta encontrar su punto de equilibrio. Lo mismo ocurrirá con el tronco, el bebé irá balanceando su cuerpo hasta lograr que su espalda se mantenga recta y las piernas juntas. Por tal motivo, es necesario que los músculos del cuello, del tronco y las extremidades se desarrollen para proporcionar estabilidad y equilibrio.
Es a los 7 meses que el bebé aprende a sentarse sin apoyo y es capaz de voltearse en esta posición, lo que le permitirá explorar los objetos con las manos, tanto las que se encuentran en el área de su visión como aquellos que se encuentran fuera de ella ya que podrá buscarlos con los movimientos del tronco. Los brazos tienen un rol importante en el proceso de este aprendizaje ya que le dará seguridad al bebé en caso de perder el equilibrio, por lo que se debe estimular el reflejo de defensa.
Llegados los 8 meses el bebé será capaz de controlar totalmente su cuello, espalda y extremidades, es entonces cuando se le debe proporcionar asientos adecuados para su edad que le permitan adquirir la posición correcta al sentarse: piernas dobladas, brazos apoyados y espalda recta. Para lograr que el bebé siga este proceso de forma adecuada y eficiente, se recomiendan los siguientes ejercicios:
• Colocar al bebé sobre una cuña que le permita apoyarse de sus antebrazos mientras boca abajo sobre su regazo, manteniendo su espalda recta y piernas juntas.
• Siente al bebé sobre un balancín plano y muévalo suavemente de un lado a otro manteniendo su espalda recta y las piernas juntas
• Utilizar una pelota grande o rodillo para estimular su reflejo de defensa, echándolo sobre éstos y balanceándolo de atrás hacia adelante para que estire los brazos.
• Echarlo sobre una colchoneta y hacerle masajes en el cuello y espalda. Además realizar ejercicios de flexión y extensión de las extremidades.
Lic. Esp. Juvitza Panez Salazar
Asesora Pedagógica
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