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            LOS REFLEJOS: EL INICIO DE TODO MOVIMIENTO
El desarrollo motor es un proceso continuo que se inicia desde el momento que nacemos y son los movimientos el resultado del mismo. Los primeros movimientos que el niño presenta son los reflejos, movimientos involuntarios con los que el bebé va a responder a los estímulos que el ambiente le ofrezca, adquiriendo de esta manera mecanismos de defensa fundamentales para su desarrollo.

La actividad motora, va a permitir al niño explorar y organizar la información que recibe de su medio. Es a través de los reflejos que podemos verificar la actividad normal del cerebro en las distintas etapas del bebé, ya que en cada una de ellas aparecerán o desaparecerán estos reflejos, indicándonos posibles alteraciones en el sistema nervioso.

La aparición y desaparición de los reflejos permite lograr una mayor capacidad para adaptarse y tener una mejor flexibilidad al medio. Al principio, el cerebro está al mando del cuerpo por lo que se dan estos movimientos involuntarios, pero conforme se va desarrollando el sistema nervioso, los reflejos pasan a segundo plano, siendo solapados por nuevos movimientos o habilidades.

Existen dos grandes grupos de reflejos, los primarios o arcaicos y los secundarios. Los primarios se presentan desde el feto y se mantienen aproximadamente hasta el primer año de vida, mientras que los secundarios aparecen a los 4 o 5 meses de nacido y pueden presentarse a lo largo de toda su vida como automatismos.

Primarios
  1. Prensión Palmar, al poner un dedo en la palma de la mano del bebé, él cierra la mano, con tanta fuerza que se le puede levantar sin que se suelte.
  2. Extensión Plantar o Babinski, al pasar suavemente un dedo por la planta del pie del bebé, desde el talón hasta el pulgar, flexiona los dedos y luego los extiende y separa.
Secundarios
  1. Paracaídas, al levantar al bebé estando boca abajo (sujeto por los costados) y se le inclina bruscamente hacia adelante, se protege rápidamente extendiendo los brazos hacia adelante y abriendo los dedos.
  2. Reflejo de Landau, al suspender al bebé estando boca abajo, él endereza el tronco, eleva la cabeza y los pies, además de extender los brazos.
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Lc. Esp. Juvitza Panez S.
Asesora Pedagógica
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