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¿Sabía usted lo peligroso que puede resultar un andador? Si usted tiene un niño de 9 meses ¿qué haría para estimularlo? ¿Lo dejaría gatear o piensa que ya es hora de que camine? Muchas de las respuestas serían muy parecidas. ¿A qué padres no les ilusiona que su niño de sus primeros pasos? Y ante esto, ¿cuál es la solución más rápida? Se cree que un andador es un lugar seguro donde el bebé pueda empezar a desplazarse, pero nada más alejado de la verdad.
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Anteriormente hemos mencionado dos aspectos necesarios para que el niño aprenda a caminar: brindarle confianza y darle un espacio adecuado. Como una especie de ayuda, los padres suelen comprar andadores y así “estimular” los primeros pasos del niño. Lo que generalmente se piensa es que el andador servirá de protección, pero sucede lo contrario: el niño está imposibilitado de protegerse poniendo las manos, y una caída en el andador logra ser más peligrosa que una caída que sin usarlo.
Una secuencia ordenada:
• Generalmente el primer logro del bebé es aprender a pararse. Esto lo debe realizar solito. Una vez que haya logrado mantener el equilibrio, recién puede dar sus primeros pasos. Se pueden ayudar con caminadores o colocando sillones o sillas formando un caminito, para que el bebé se pueda sostener.
• Otra forma que le gustará mucho al bebé es que mamá y papá se coloquen a cierta distancia y estén con los brazos extendidos hacia él para recibirlo.
• Si el bebé ha sufrido alguna caída, es muy probable que tenga el miedo de volver a intentar caminar, se recomienda darle un tiempo para que vuelva a tener la confianza de caminar solito nuevamente, pero por ello se recomienda el gateo, porque el niño que gatea sabe protegerse de las caídas estirando las manos.