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La infancia es un periodo de suma importancia, es aquí donde se sientan las bases que van a condicionar el resto de la vida del niño. En esta etapa, son más notorios e importantes los cambios que experimenta en crecimiento y desarrollo. Pero cuando hablamos de crecimiento, solemos confundirlo empleando "desarrollo" para referirnos a lo mismo.
UNICEF define crecimiento de la siguiente manera: "El crecimiento se expresa en el incremento del peso y la talla, y el desarrollo se refiere a la maduración de las funciones del cerebro y otros órganos vitales como corazón, hígado,
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riñones, pulmones, páncreas. El período en el que transcurre el crecimiento y el desarrollo, entre la gestación y los tres años de edad, es crítico porque durante ese lapso el cerebro se forma y madura a su máxima velocidad. Siendo el cerebro el centro del desarrollo del niño, las condiciones del ambiente intrauterino y del entorno familiar, después del nacimiento, determinan el potencial de capacidades que éste tendrá en su vida futura".
Sin embargo, estos dos aspectos van de la mano para lograr el aprendizaje del niño, influenciados también por una serie de factores genéticos y ambientales. En un ambiente adecuado, rico en estímulos el niño se encontrará en óptimas condiciones.
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Crecimiento |
Desarrollo |
| Durante el embarazo |
Desde la concepción, mes a mes el feto va incrementando su tamaño, así tenemos que al primer mes mide aproximadamente 4 milímetros y pesa menos de un gramo. |
Van formándose poco a poco los órganos del feto la cabecita empieza a desarrollarse desde de la primera semana de la concepción, y cerca del primer mes el corazón empieza a latir. |
| Después del parto |
El peso y talla se incrementan. El peso aproximado de un bebé al nacer es de 3500 gr, y la talla de 50 cm en promedio. |
Secuencia de procesos:
El bebé logra levantar la cabeza, luego mantiene derecho el tronco lo que le permite sentarse, aprende a gatear y luego a caminar. |
Si bien es cierto, el crecimiento nos puede servir como indicador, lo importante es el desarrollo armonioso de nuestro hijo, que se de en forma progresiva, sin saltar etapas. Muchas veces, por la emoción de verlos caminar hacia nosotros, no lo estimulamos a que gatee primero, siendo este aspecto muy favorecedor en sus aprendizajes. Recordar también el tiempo, la dedicación a nuestros niños para no dejar de lado el aspecto emocional. El rol que cumpla el cuidador del bebé, puede repercutir favorablemente en él, de la misma manera la ausencia de este o de afecto tiene muchas consecuencias que afectan posteriormente a la forma cómo esta persona se enfrente a la vida.