|
|
El lenguaje del bebé empieza a desarrollarse desde que es capaz de percibir sonidos y esta habilidad se inicia estando en el vientre materno porque es ahí cuando su sistema auditivo se empieza a desarrollar.
Los primeros sonidos que el bebé percibirá serán aquellos producidos por los órganos internos, de los cuales el principal es el de los latidos del corazón, luego será capaz de percibir sonidos y voces que provienen del exterior.
|
Ya al nacer, este proceso se dará de forma más acelerada porque los estímulos que el bebé recibe son directos. No habrá piel, placenta ni agua que interfiera entre la fuente del sonido y el oído.
Es importante tener en cuenta que si bien el proceso como se desarrolla el lenguaje es el mismo para todos, la “velocidad” con que este se logre no, ya que cada niño es diferente y tienen su propio ritmo de aprendizaje.
Considerando lo mencionado anteriormente, es claro que la audición influye en el proceso del habla, por lo tanto la mejor manera de favorecer el lenguaje del bebé es estimulando su audición y esto lo podemos hacer a través de diversas actividades:
- Conversar con el bebé desde que se encuentra en el vientre.
- Utilizar un tono agradable pero no “aniñado”, al menos que se trate de una situación de juego.
- Mencionar las palabras evitando los diminutivos, sonidos como “chu-chu” en vez de tren o cambiándolos como “ñaña” en vez de niña.
- Acompañar lo que se dice con gestos y expresiones corporales.
- Aprovechar cualquier situación para hablar al bebé: el baño, el cambio de pañal, la alimentación (lactancia o sólidos), a la hora de acostarlo y sobretodo al jugar.
Es posible que al inicio sólo responda con una sonrisa o sonidos sin sentido, pero puede estar seguro que está entendiendo todo lo que se le dice, al comienzo no por las palabras que usemos pero sí por la entonación cómo se digan esas palabras.
Llegará un momento en la que sentirá que existe un diálogo entre usted y su bebé porque observará que mientras que se le habla la observa atentamente sin producir sonido alguno pero que al quedarse callada él empezará a emitir o repetir sonidos acompañándolos de movimientos espontáneos y seguidamente se detendrá esperando que nuevamente se le hable.
Este es el comienzo del diálogo, lo que demuestra los deseos del pequeño por expresarse. Primero utilizará estos sonidos a los que llamamos gorjeos, luego vendrá el balbuceo en la cual podrá apreciar que repite sílabas para finalmente convertirse en palabras que tal vez inicialmente no tengan ningún sentido para nosotros pero conforme vaya pasando el tiempo se irán aclarando.
El proceso del habla dura entre dos a tres años, por lo que se debe tener mucha paciencia, los logros se irán notando progresivamente y estos serán los adecuados si desde pequeños se les da modelos correctos, ya que ellos hablarán como los padres les hablen, si por ejemplo a todo lo llamamos por diminutivos ellos mencionarán las cosas usando los diminutivos, entonces es necesario cuidar los modelos lingüísticos que deseamos ofrecer al bebé.