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Los medios de comunicación más cercanos a las familias son la prensa, la radio, la televisión y también viene tomando fuerza la Internet, las cuales actúan actualmente como modelos lingüísticos de nuestra sociedad, influyendo en los modos y modas culturales de la manera de hablar de una comunidad.
Estos medios tienen como principales funciones: informar, opinar y entretener. Sin embrago, educar no es una de ellas y debería serlo sobre todo desde un tema lingüístico ya que hoy en día ejercen mayor influencia en este aspecto que el propio hogar y la escuela.
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La televisión, que es el medio de comunicación que más llama la atención de los niños, difunde y promueve a través de sus programas y publicidades ciertos valores, estereotipos y modas que muchas veces no son las más adecuadas. De igual manera ocurre con el lenguaje utilizado en este medio, ya que el niño lo toma como modelo y repite, pronunciando las palabras de la misma forma como las escucharon.
Es importante que como padres, se tome una actitud responsable y crítica al momento de dejar a los hijos frente los medios de comunicación antes mencionados, eligiendo correctamente la información que el niño pueda recibir, siendo conscientes de que no sólo las palabras van a influir sino también las imágenes y la música que las acompaña, despertando diferentes emociones, exigiendo a los medios un nivel de calidad que permita dar modelos correctos en todo sentido.
Por otro lado, es importante aprovechar algunas facilidades que últimamente nos vienen proporcionando los medios: idiomas, documentales y programas culturales. Los cuales permitirán al niño expandir sus posibilidades de conocimiento, pudiendo aprender diversos idiomas, conocer sobre diferentes temas y hasta la oportunidad de conocer otros países o hasta el espacio, sin necesidad de salir del hogar.
La importancia de los medios de comunicación radica en los aportes que como padres se puedan dar, así como la adecuada guía que se debe brindar a los niños al momento que éstos tengan contacto con alguno de dichos medios de comunicación. Está en nosotros los adultos el corregir posibles palabras mal pronunciadas, explicar expresiones diferentes a las nuestras, enriquecer el lenguaje del niño con comentarios sobre lo que observan y estimularlos para que su lenguaje sea fluido y correcto.