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Entre los 2 y 5 años, el niño atraviesa por una fase en la cual los objetos sirven como símbolos que le permiten interpretar la realidad. Durante esta fase se cimientan las funciones simbólicas, tanto del lenguaje como del juego formando parte de su personalidad.
Todo niño que tiene la oportunidad de acceder a la literatura infantil es seducido por su contenido: historias y láminas que le permiten comprender los mensajes y experimentar diferentes emociones, motivándolo a continuar explorando nuevos textos y creando en el niño un hábito por la lectura. |
La primera experiencia del niño con la literatura es a través del medio oral, cuando escucha historias narradas, luego se acercará al libro cuando papá o mamá le lea un cuento y finalmente será él mismo quien decida tomar un texto e intentará interpretarlo a partir de las láminas o de algunas palabras familiares para él.
La literatura infantil permite desarrollar diferentes habilidades mentales y lingüísticas, tanto a nivel oral como a nivel escrito, así como conductuales. Tales como:
• Escuchar y discriminar sonidos iniciales o finales de las palabras.
• Pronunciar y usar adecuadamente las palabras.
• Construir oraciones de forma correcta y coherente.
• Favorecer la asociación de imágenes con palabras.
• Incrementar el vocabulario.
• Fomentar el interés por la lectura.
• Contribuir al desarrollo de la escritura.
• Ayudar a lograr una correcta ortografía.
• Estimular la creatividad.
• Facilitar la adquisición de actitudes y valores.
Es importante que los textos que se le ofrezcan al niño sean resistentes, con láminas grandes, breves y sencillas, con un lenguaje comprensible para él, que le permita introducir nuevas palabras a su vocabulario y captar elementos importantes como personajes, lugares o acciones de forma natural y sin exigencias. De esta manera desarrollará su lenguaje comprensivo y expresivo.