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¿Quién no ha conocido personas con una forma de hablar “aniñada” y las hemos etiquetado de engreídas? Esta forma de hablar es común en los niños entre 3 a 6 años de edad, pero luego, el timbre de voz irá cambiando. Aquellas personas, que pasada esta etapa aún presentan ese timbre de voz puede deberse a que sus adenoides presentan un tamaño inadecuado para la edad. |
Adenoides son órganos que nos acompañan desde el nacimiento y tienen como función, al igual que las amígdalas, protegernos de los gérmenes que ingresan al cuerpo pero a través de la vía nasal. Éstos se encuentran al final del orificio de las fosas nasales, justo donde la nariz se une con la boca.
A partir de los 9 meses de vida, los adenoides empiezan a crecer con la intención de proteger el mayor espacio posible de nuestras vías nasales, teniendo su máximo crecimiento normal a la edad de 3 años y presentándose como un abultamiento en los conductos nasales durante uno ó dos años. En adelante, éstos se irán reduciendo de tamaño poco a poco hasta desaparecer en la adolescencia.
Si bien es cierto que estos órganos son muy importantes como defensa ante las enfermedades, es necesario tener en cuenta los efectos que puede desencadenar un inadecuado control del crecimiento de los adenoides en el lenguaje. Un aumento patológico de los mismos va a reducir el espacio de tránsito del aire y con ello provocar:
- Inadecuado hábito respiratorio, favoreciendo la respiración bucal.
- Desarrollo del paladar ojival o alto, repercutiendo en el desarrollo de la arcada dental.
- Presencia de rinolalia (voz “gangosa”) y aumento en el volumen de la voz.
- Disminución auditiva por las posibles infecciones que se pueden producir en los oídos.
En caso de no disminuir el tamaño de los adenoides, es necesario recurrir al médico, no se les debe dejar de dar la atención necesaria para evitar cualquier cambio negativo en las actividades cotidianas del niño, un diagnóstico a tiempo le permitirá tener una adecuada calidad de vida.