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En el contexto recreativo- educativo, una ludoteca se puede definir como un centro de juego para niños, intermedio entre el hogar, propiamente dicho, y el centro educativo inicial escolarizado, dentro del cual, la organización y la distribución del espacio debe responder a principios pedagógicos básicos, tales como: actividad, libertad, individualidad, socialización, globalidad-integralidad y creatividad. |
En esencia, definimos una ludoteca como aquel espacio
alternativo que se diferencia del espacio
tradicional en que su característica principal es la organización de los materiales, los juegos y los juguetes en mobiliarios, distribuidos en los sectores de juego-trabajo, que como sectores de interés se estructuran en función a las características, las necesidades y los intereses, personales y colectivos, del grupo de niños para quienes se diseña, crea e implementa.
De tal manera, desde nuestra experiencia recreativo-educativa con niños del nivel inicial, una ludoteca, debe estimular y motivar la acción directa y la atención interesada del niño sobre los objetos del medio social, físico y natural de la familia y la comunidad, en la medida que, en una ludoteca se concretan experiencias, actividades y tareas de socialización- aprendizaje, tanto individuales como grupales, que se ejercitan y se practican en compañía del adulto quien, en su labor de educador facilita, orienta y promueve el tránsito saludable, significativo y perdurable del egocentrismo
inicial a la socialización
primaria.
Asimismo, una ludoteca debe facilitar, orientar y promover una aproximación global hacia los objetos; es decir, el grupo de niños que interactúan al interior de una ludoteca debe lograr aprehender los materiales, los juegos y los juguetes de manera integral, para que como consecuencia de la exploración y el descubrimiento de las características de los objetos, el niño sea capaz de desarrollar proyectos, obras y productos creativos, personales y colectivos, según los objetivos, las funciones, así como los usos, particulares y comunes, de los objetos de conocimiento a su alcance.
En el interior de una ludoteca el niño participa libre y responsablemente, de manera activa e interactiva en el proceso de socialización- aprendizaje,
experimentando con los objetos de conocimiento, tanto individual como grupalmente,
vivenciando principios, valores, normas y costumbres socio- culturales, además de
construyendo conocimientos significativos y perdurables, desde la misma acción e interacción directa y concreta sobre el medio social, físico y natural de la familia y la comunidad.
De tal manera, el niño en acción, que interactúa individual o grupalmente, en
el interior de la realidad concreta de una ludoteca en contacto personal, directo y concreto con el espacio, el mobiliario y los materiales, los juegos y los juguetes, en compañía del educador, habrá de elegir la experiencia, la actividad o la tarea de interés vigente, y autorregular evolutiva, progresiva y gradualmente sus tiempos de juego en los sectores de juego-trabajo, que en calidad de medios sociales, físicos y eventualmente naturales, facilitan el desarrollo de sus proyectos y el logro de sus productos y sus obras, personales o colectivas.
El diseño y la creación de una ludoteca es flexible y variable, puesto que una ludoteca por su perfil recreativo- educativo, como centro de juego para niños, debe ser una proyección del entorno inmediato, y debe ser implementada con objetos de conocimiento seleccionados según las características, las necesidades y los intereses socio- culturales del grupo de niños, las familias y la comunidad hacia quienes se dirige.
Sin embargo, sabemos que el juego es una actividad o tarea evolutiva y que independientemente del contexto social, físico y natural, en el cual se ubique una ludoteca, los niños manifiestan características, necesidades e intereses
universales que se concretan en los denominados períodos sensitivos o períodos en los cuales los niños exteriorizan actitudes y conductas
positivas hacia determinados objetos de conocimiento, cuyos objetivos, funciones y usos estimulan y motivan la acción y la interacción
positiva que tiene por objetivo satisfacer una necesidad
actualizada y un interés
vigente en el niño y el grupo de niños.
De tal manera, planteamos que una ludoteca se puede implementar diseñando y creando un espacio para el juego interactivo de los niños dividido en tres sectores de juego- trabajo orientados a la educación y el desarrollo físico, emocional y mental del niño, como son:
Expresión y Comunicación,
Coordinación Motora Gruesa y Construcción, y
Coordinación Motora Fina y Lenguaje y que, como tales, pueden facilitar, orientar y promover un plan curricular que ejercite áreas de desarrollo multidisciplinares y ponga en práctica temas generadores globales e integrales, según su objetivo, función y uso:
Durante la infancia, el juego interactivo del niño se concreta primordialmente en dos actividades o tareas que definimos como
: juego constructivo,
en el cual el niño vivencia el tránsito de la acción que se interesa por los movimientos, a la acción que valida los movimientos como medio para lograr un objetivo- meta personal o colectivo; y
juego dramático, en el cual el niño determina el significado que deben tener los objetos, que en determinado lugar y momento elige según sus características, haciéndose cargo del objetivo, la función, el uso y el rol que una persona o un objeto debe desempeñar en su proyecto personal o colectivo.
Es así que, al interior de cada uno de los sectores de juego- trabajo, estructurados con carácter de clasificación, se estimula y se motiva la atención interesada del niño por observar y evaluar libremente las alternativas propuestas, elegir el lugar, el momento, los materiales, los juegos, los juguetes y los compañeros de juego, según la necesidad actualizada y el interés vigente, para de esta manera experimentar responsablemente en actividades o tareas que se resuelven desde y durante el juego interactivo
constructivo o
dramático, individual o grupal.
Desde esta perspectiva, los materiales, los juegos y los juguetes como objetos de conocimiento que facilitan, orientan y promueven la exploración, el descubrimiento y la creación, para ser seleccionados deben calificar según criterios pedagógicos, tales como:
diversificación, los objetos deben posibilitar
variedad de alternativas de uso; y
auto-evaluación, los objetos deben posibilitar
acciones directas y concretas para el control personal de logros, individuales o grupales; y de acuerdo con sus objetivos, sus funciones y sus usos se pueden distribuir y organizar en los sectores de juego- trabajo de una ludoteca.