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Una de las frecuentes preguntas de nuestras lectoras es qué hacer cuando nuestro niño no quiere comer, este momento para padres e hijos se asocia con malestar, rabieta, en ocasiones llanto en los niños y descontrol por parte de los padres.
Frente a este problema, presentamos las siguientes pautas que la ayudarán para un adecuado manejo de la situación: |
Primero, debemos consultar al médico para descartar problemas digestivos, etc.
La evaluación pediátrica es vital para tomar las medidas prudentes, si lo obviamos podemos estar premiando o castigando a nuestros hijos sin saber que existe una alteración digestiva que escapa de su control.
Segundo, Debemos observar y evaluar:
- ¿En qué momento no come?
- ¿Qué comidas no quiere comer?
- ¿Come a sus horas?
- ¿En presencia de quién o quienes si come?
- ¿Cómo es la reacción de la madre o cuidadora ante la negativa de comer del niño?
- ¿Forzamos al niño a comer?
- ¿Está pasando por un mal momento familiar o un cambio en su vida: Nacimiento de un hermanito, falta de dedicación por parte de los padres, un deseo de llamar la atención?
- ¿Cómo es la presentación de los platos?
- ¿Comentamos en presencia del niño si negativa a comer con amigos, etc? ¿Lo avergonzamos?
Como padres, debemos ser muy observadores con nuestros hijos, ya que la respuesta a estas preguntas pueda servirnos para explicar los problemas de conducta que presentan. Muchas veces depende de los hábitos que los padres desarrollen en los niños y de cómo manejen la situación. Por ejemplo, si el niño come en otro horario es probable que no sienta mucha hambre para el momento de la cena en consecuencia es recomendable que los niños coman en horarios definidos; si los padres dan un premio o dulce al niño cuando éste logra comer luego de haber hecho una rabieta es evidente que estamos premiando la conducta inadecuada.
Tercero: Elaborar un plan de acción teniendo en cuenta los gustos del niño y las siguientes estrategias:
- Combinar un menú atendiendo sus gustos.
- Cuidar la presentación de los platos.
- Establecer un horario de comidas.
- NO presentarle comidas a deshoras.
- NO darle la comida que rechazó el día anterior.
- NO obligarle a comer, sino invitarlo a comer.
- Si no quiere comer, no le haga caso, le retiramos el plato sin comentario alguno sin darle importancia al hecho.
- Si come, aunque sea poco, felicítelo, recompénselo con atención, alabanzas y caricias.
Cuarto: Ponga en práctica este plan durante 2 semanas aproximadamente, realice un gráfico que muestre la evolución del niño.
Quinto: Si la frecuencia de la falta de apetito ha desaparecido o disminuido sensiblemente, el plan ha sido satisfactorio. Si la frecuencia ha sido la misma, al iniciar el plan o ha disminuido poco, hay que revisar el plan y reelaborarlo.