ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL PUERPERIO


            ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL PUERPERIO.
Se utiliza en medicina el término "puerperio" para designar al período por el cual atraviesa una mujer que ha parido recientemente. En nuestros días se considera que una mujer está puérpera hasta los cuarenta días posteriores al parto. Una vez terminado ese período a la mujer se le da de alta, esperando que comience a desarrollar su vida de manera “normal”, sexualidad incluida.


Es esperable, desde el saber popular que una mujer en estas condiciones esté más sensible, más llorona, con repentinos cambios de humor, es decir, se le permite por unos cuarenta días estar diferente. Pasado este período el entorno empieza a esperar total y absoluta felicidad, plenitud y solo alegría para esta mujer. Si esto no sucede es común escuchar hablar de “depresión posparto”.

Voy a tratar de explicar desde mi visión qué le sucede a una mujer desde sus aspectos psicológicos, durante y más allá de los cuarenta días.
En el momento del parto mamá y bebé que estuvieron juntos durante aproximados nueve meses, se separan por primera vez, comenzando un vínculo privilegiado, el más temprano, el primero para todos los seres humanos. De todas las especies, los humanos parimos los cachorros más indefensos y por ello necesitamos de otro para sobrevivir.
Aquí se instala la primera función materna, la del sostén.
Desde aquí en adelante, mamá y bebé comienzan un proceso de unión, de fusión según algunos autores, de díada en donde van a entrar en sintonía el uno con el otro. Mamá y bebé tienen que entonar, entrar en ritmo mutuamente para, por el lado del bebé pedir lo que necesita y por el lado de la mamá satisfacer adecuadamente lo que éste solicita.
Hay dos personas, una indefensa que requiere ser sostenido, acunado, alimentado, mimado, cambiado, bañado y que viene con un lenguaje diferente, el corporal.
Por otro lado está la madre quien debe ser la sostenedora de este bebé y quien debe descifrar lo que este niño pide sin palabras. Aquí chocan dos lenguajes, el verbal privilegiado por los adultos y el corporal o preverbal de los bebés.

Para que estas dos personas desconocidas, puedan entrar en sintonía y se puedan entender se requiere que haya un encuentro. Para que haya encuentro la mamá debe entrar al estado emocional que trae su bebé, cuando ella lo hace se forma esta díada sostenedora de ambos.

Ahora bien, esta entrada en sintonía de la mamá con su bebé, implica que toda la energía disponible que esa mujer tiene se encuentre depositada en la díada, en esta unión. Las mujeres que se vuelven madres deben sacar esa energía del mundo adulto que anteriormente se habían armado: del trabajo, de los amigos, de la práctica de un deporte, de algún hobby. Todas actividades que a la mujer le daban un pedacito de identidad, todos grupos de pertenencia que hicieron de ella la mujer que era antes de volverse madre.
Me detengo en la importancia que implica para una mujer perder de manera momentánea cada uno de esos lugares, comenzar a duelarlos y responder a nuevas demandas que vienen de un lugar desconocido: la identidad de madre.
Una mujer, en la actualidad, tiene que saber que por un tiempo va a dedicar mucho tiempo físico y psíquico a la crianza de su bebé. Además de que, por el embarazo desde hace algún tiempo ha perdido su imagen corporal, ahora tiene su cuerpo tomado por la lactancia y por la espera para que todo vuelva a su lugar.
Toda la identidad de una mujer que se vuelve madre entra en cuestionamiento y reestructuración. Las prioridades van cambiando y al principio es muy difícil compatibilizar la mujer de antes con la madre actual.
Por ello, es necesario saber que además de la felicidad que trae un hijo, también trae grandes duelos y que la gran mayoría de las madres recientes se sienten inseguras, frustradas, cansadas, culpables y muchas veces con grandes temores.

A esto se ha dado en llamar depresión posparto, término que en estos casos no comparto, ya que considero que es esperable estar desorientadas por movimiento en la identidad de esta nueva madre, identidad que debe verse cuestionada. Es un gran momento para la introspección, para revisar la historia y madurar, además de criar a los niños y este tiempo requiere de cambios de humor, de pasajes por tristezas, de fantasías acerca de cómo fue maternada esa mujer, de cuestionamiento del vínculo con su propia madre y de comenzar a ver qué madre interna lleva.

Cuando una madre llega de la clínica a su casa, empieza el desafío. Llegar con alguien nuevo supone dejar espacio para conocerse mutuamente, dedicarse a lo que madre y niño necesitan, esperar a que pasen los primeros caóticos días, la madre mejore de su cuerpo dolido y el bebé sepa cómo tiene que llorar para que su madre lo entienda.
El tiempo va pasando, el cansancio se va sumando y a veces es normal creer estallar.
Siempre hay que pensar que el puerperio se pasa, pero no a los cuarenta días como se propone como único discurso, sino que cada mujer tiene sus tiempos.
Esta desestructuración y reconstrucción de la identidad que tiene que llevar a cabo una mujer nunca se puede hacer en sólo cuarenta días, por ello hay teorías que hablan de puerperios de hasta dos años.
La maternidad se construye en un vínculo de a dos junto al bebé más los sostenes adultos que la mamá tenga a disposición. Nunca la maternidad viene dada de antemano, hay que trabajar para construirla y ese trabajo suele ser arduo. No estamos educados para ello, estamos diseñados para pensar en la novela rosa que supone tener hijos y, es desde allí desde donde se vuelven muy crueles los mandatos que dictaminan qué se espera de una buena madre.

Propongo repensar qué exigimos a las madres de hoy. Propongo hablar con honestidad sobre lo que cada mujer va sintiendo y buscar sostenes. Buscar pares, mujeres honestas que hayan pasado por lo mismo, madres expertas, abuelas, profesionales solidarios que entiendan y respeten hasta que todo se vuelva a acomodar.

Nunca se es la misma luego de la llegada de nuestros hijos y siempre es una gran oportunidad para crecer porque en la díada sólo hay lugar para un niño, el bebé.

Hazte Fan Siguenos Compartir Hazte Fan Siguenos
Lic. Ivana Moyano
Especialista en maternidad y puerperio.