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- La necesidad de ser queridos; esto hace que los niños quieran tener la atención de los padres; en estos casos el hermano es visto como un competidor respecto al amor de sus padres y es común que imaginen que quieren más al otro, por esta razón se debe evitar ponerse de lado de uno de ellos en el momento de la peleas.
- Cuando no desean compartir: los niños comúnmente pelean por un juguete o cuando el hermano coge algo que pertenece al otro, lo que más les importa es competir y posesionarse de lo que consideran suyo.
- Cuando sienten que existen preferencias por alguno de los hermanos: si los padres brindan más atención a uno de ellos y corrigen al otro, es probable que el niño piense que hay un “preferido”, por tanto es probable que exista mayor rivalidad entre ambos.
- Algún cambio en su entorno, un conflicto en el ambiente familiar o en la escuela puede generar estrés en los niños y propiciar este tipo de conductas.
SUGERENCIAS PARA LOS PADRES: |
- Incentivar a que los hermanos aprendan a resolver sus conflictos por sí solos y sólo intervenir en casos extremos.
- Conversar con ellos, si es que los niños no llegan a solucionar el conflicto, hay que escucharlos para que puedan calmarse y reflexionar sobre lo sucedido, si es necesario hacer que estén separados por un momento para evitar que continúen peleando y puedan calmarse.
- No hacer comparaciones, como por ejemplo “entiende, el es más chiquito…”; esto sólo aumenta la rivalidad entre ellos y la rabia.
- Felicitarlos cuando no peleen, elogiar a ambos cuando compartan o solucionen sus conflictos, esto hará que las conductas adecuadas se repitan.
- Enseñar que pelear no es la solución, por ejemplo si la pelea es por algún objeto específico o un juguete, el niño debe darse cuenta que el pelear sólo ocasionará perderlo. En este caso la intervención de los padres es básica ya que deberán establecer las normas o consecuencias de las conductas inadecuadas de los niños.
- Enseñarles con el ejemplo, es obvio que si el niño observa peleas entre los padres, seguirá este modelo, pues creerá que es la única forma de resolver los problemas.
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Bibliografía
Lerner (2006) “Las hojas de crianza: Guía cotidiana de lo cotidiano” |
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