ESCUELA INCLUSIVA Y ESCUELA INTEGRADORA


            ESCUELA INCLUSIVA Y ESCUELA INTEGRADORA.
            FORMACION DEL DOCENTE
La educación inclusiva se lleva a la práctica en la institución escolar y, es el docente el que día a día, junto al grupo de alumnos, la construye. Es intención de esta propuesta indagar sobre la incidencia de la formación de los docentes en la concreción de una escuela inclusiva. Asimismo se analiza el desfasaje que se advierte entre las ideas, las prácticas y la responsabilidad, de cada uno de los actores del acto educativo.

El hecho de poder valorar las distintas posibilidades, de todos y cada uno de los alumnos, como promotoras de instancias de aprendizajes, puede hacernos pensar en una escuela que trabaje para la igualdad de posibilidades de los alumnos con y sin discapacidad al considerarlos como sujetos de derecho.

Desde la formación del rol docente hay que tener en cuenta los estilos de aprendizajes de los docentes su estilo de enseñanza y la interrelación de ambos a la hora de actuar el rol pues, creemos, serán estos los que contribuirán a la percepción de una mejor calidad de vida de los alumnos y a promover procesos de integración pedagógica y social.

La escuela inclusiva en el contexto de la educación inclusiva

Ya hemos expresado (Parés,B.; Sarto,P., 2002) que La educación inclusiva es algo más que un alumno con discapacidad aceptado e integrado en una escuela común, es algo más que una simple adaptación del curriculum o una filosofía; es, siguiendo a Carmen Ortiz (2000: 16) mas bien un juicio de valor, es una forma de mejorar la calidad de vida, en la que la educación puede jugar un papel primordial al ofrecer las mismas oportunidades e idéntica calidad de medios a todo el que llega de nuevo.
Se trata de dar opciones, de dar cabida, de ofrecer recursos y de mejorar la oferta educativa en función de las necesidades, favoreciendo la inclusión y propiciando una escuela eficaz, una escuela democrática, una escuela para todos, una escuela inclusiva.

La inclusión, en suma, supone un compromiso común con los fines de la educación, una responsabilidad en el seno de la sociedad actual.
En líneas generales, la educación inclusiva trata de acoger a todo el mundo, comprometiéndose a hacer cualquier cosa que sea necesaria para proporcionar a cada estudiante de la comunidad- y a cada ciudadano de una democracia- el derecho inalienable de pertenencia a un grupo, a no ser excluido (Ferguson 1995). Lo que se ofrece es un modo de vida en el que a todo el que llega se le da la bienvenida" (Fuch y Fuch 1994; en Ortiz, 2000: 16)

En una institución educativa, en la que la educación inclusiva se lleva a la práctica, los educadores son los que fomentan, entre sus alumnos, la comprensión, la aceptación y el aprovechamiento de las diferencias individuales; esto implica correrse del paradigma de la normalidad, del etiquetamiento y del déficit.

A qué le llamamos diversidad en educación?

En educación entendemos, junto a Martínez Domínguez, 1999, que cuando hablamos de diversidad, las necesidades educativas que tenemos todas y cada una de las personas se sustentan en las diferencias humanas que cada uno expresa al participar de grupos, ya que los grupos por naturaleza son heterogéneos; aún cuando desde nuestro imaginario intentamos suprimir las diferencias propias de los seres humanos, reuniendo a niños separados de las niñas, o a niños de 6 años que responden a un estímulo de una determinada manera, y, por lo tanto, excluyendo a aquellos que no responden al estímulo presentado, en correspondencia con la expectativa del docente. Es decir que a pesar que muchas veces intentamos negar la realidad, los diversos integrantes de un grupo requieren una respuesta educativa diversificada y adaptada a cada uno de ellos.

¿Cuál es la función educativa?

Para esto debemos en primer instancia realizar nuestra confesión teórica: ¿Desde dónde miramos el hecho educativo, desde dónde nos posicionamos teóricamente?

Es, desde el enfoque de la diversidad, al decir de Martínez Domínguez, (1999:85), que podremos comprender la función educativa como aquella que instrumenta para el ejercicio democrático del derecho a la igualdad de oportunidades, el respeto de las diferencias y del derecho a la libertad de elegir sin recibir trato discriminatorio. Es decir, desde esta mirada, la función de la escuela, y del docente como impulsador de las acciones en el contexto escolar, será la de organizar racionalmente la diversidad de información que cada alumno recibe, desde su particular contexto socio-familiar, facilitando, en el aula, la reconstrucción crítica del conocimiento.

"Para el enfoque centrado en la diferencia la función básica de la escuela es la capacitación humana centrada en la reproducción y asimilación de la cultura, presentada, ésta, como universal y objetiva. Desde esta perspectiva el profesorado adopta un modelo técnico academicista de enseñanza, basado en la transmisión ordenada y dosificada de los conocimientos que han sido contrastados científicamente por expertos teóricos. Es así como la información se presenta en forma acabada a través de esquemas invaginares, de difícil conexión con la vida real y aparentemente despojada de juicios de valor.

Por el contrario el enfoque centrado en la diversidad, apunta su mirada al proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado integrado con la finalidad de encontrar propuestas educativas, lo suficientemente flexibles y diversificadas, como para dar respuesta todas y cada una de las necesidades que manifieste todo el alumnado a lo largo de su vida escolar". (Martínez Domínguez, 1999: 85/88)

¿Educar en la diversidad es hoy, en el contexto de nuestras instituciones educativas, es una utopía?

Es cierto que el sistema educativo hoy se encuentra en crisis. Pero es importante entender que ésta, como toda crisis, puede tener una resolución beneficiosa para todos y cada uno de los ciudadanos.

En primer lugar en los docentes en particular y en el imaginario social colectivo, en general, de se están reformulando sus funciones y roles de los docentes. Y desde esta búsqueda de nuevos lugares es que los docentes han decidido modificar su status y para esto, más allá de las acciones oficiales de los estados, se encuentran realizando, una gran número de maestros, cursos y/o carreras para adquirir el grado universitario.

El ambiente donde el niño se desarrolla ahora no es solamente el ofre

Hay que recordar, en relación a esta reformulación del rol, que una propuesta de educación no se basa, exclusivamente o prioritariamente, en recursos sino que fundamentalmente en la apertura al cambio y a la indeterminación de las experiencias educativas, a partir de las posibilidades de transformación que en ellas sepan abrir aquellos que las viven. "Nuestras propias vidas están abiertas a un juego de posibilidades limitado siempre por nuestra posición en relación a los demás y es esa relación con los demás, esa posición entre los otros, la que a su vez abre nuevas posibilidades a nuestras vidas. No se trata de un infinito matemático sino de una indeterminación existencial que nos permite comprometernos, transformándonos con los otros."

¿Hacia qué apunta la educación?

El responder esta pregunta, implica una vez más realizar nuestra confesión teórica. Acordamos con los que postulan que el objetivo fundamental de la escuela es formar para la participación.

Ya que esta intencionalidad conlleva el valorar la diferencia como aquella condición que nos asegura la pluralidad de miradas y, desde éstas, el encuentro de ideas, puntos de vistas, posicionamientos, es decir, en última instancia pensamientos diversos, sin discriminar al otro porque no puede, no siente, no piensa igual que nosotros; o simplemente porque no tiene nuestro mismo color de piel, no se viste de la misma manera, o no ingresa en nuestro esquema de personas normales por su cara, su cultura, sus rasgos físicos.

"En los últimos años, se están produciendo cambios importantes en la conceptualización de la Educación; cambios que generan nuevos enfoques y prácticas educativas en muchas partes del mundo. La política social durante las tres últimas décadas ha intentado fomentar la integración y la participación de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad, brindando, en el marco de las estructuras comunes de educación, salud, empleo y servicios sociales, el apoyo que estas personas necesitan, reconociéndoles los mismos derechos que el resto de la población. Esta situación, en el ámbito educativo, se traduce en un desarrollo cada vez mayor de políticas educativas que abogan por una escuela inclusiva en la que todos los niños aprendan juntos, independientemente de sus condiciones personales." (Parés,B., 2001) Del mismo modo se ha definido la educación como una respuesta a las necesidades del individuo.

Keefe (1982) plantea que los educadores han mantenido una teoría de la educación individualizada ficticia, sin una seria y verdadera aplicación a la mayoría de los sistemas educativos. "La individuación es un credo sin sustancia". (Alonso, C. Gallego, D. Honey P, 1999:52).El conocer el estilo de aprendizaje, según Thomson (1986), es el camino mas científico que conocemos para individualizar la instrucción. Estilos de aprendizaje, son según Keefe (1988), "los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos, que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo los discentes perciben, interaccionan y responden a sus ambientes de aprendizaje".

Según Verónica Edwards (1992), tradicionalmente se ha buscado instrumentar distintos recursos para que el docente desempeñe un rol de carácter técnico. Los docentes han sido convocados durante mucho tiempo a adquirir habilidades para aplicar directrices curriculares y transmitir conocimientos con métodos y técnicas ya legitimados en instancias superiores del sistema. Sostiene la autora que: “la prescindencia del análisis de las formas de aprender del propio docente y la no consideración de los procesos de aprendizaje de adultos es coherente con un rol docente centrado en la creación de situaciones de enseñanza, sin necesidad de comprender y preguntarse por las necesidades, deseos y procesos de aprendizaje de sus alumnos”.

El concepto de aprendizaje significativo supone un cambio radical en la manera de entender los procesos de formación docente. En oposición a la concepción tradicional de que el aprendizaje depende directamente de la influencia del profesor y de la metodología de enseñanza utilizada, se comienza a poner de relieve los conocimientos previos del alumno y, en general, sus procesos de pensamiento, sus modos de aprender. La construcción de significados por parte del alumno, a partir de la enseñanza es lo que explica los aprendizajes obtenidos. “La idea más importante que subyace a la tesis constructivista es que el aprendizaje no puede entenderse únicamente a partir de un análisis externo y objetivo de lo que se enseña y de cómo se enseña, sino que es necesario tener en cuenta además, las interpretaciones subjetivas que el propio alumno construye a este respecto”.

Se requiere que el docente sea capaz de educar para obtener una mejor calidad de vida en sus alumnos, entendida, ésta, fundamentalmente no en un sentido económico, sino como un concepto que refleja las condiciones de vida deseadas por una persona en relación con ocho necesidades fundamentales que representan el núcleo de las dimensiones de la vida de cada uno:

  1. bienestar emocional,
  2. relaciones interpersonales,
  3. bienestar material,
  4. desarrollo personal,
  5. bienestar físico,
  6. autodeterminación,
  7. inclusión social, y
  8. derechos." (Verdugo M.A, y Shalock, R. 2001)
En resumen es la capacidad para afrontar la participación en la comunidad y ser partícipe activo en la construcción de sus aprendizajes (Gómez A., Parés B., 2003)

¿Sobre qué piensan los alumnos?

Es bueno recordar que pensar es siempre pensar en algo. Este “algo”, en el ámbito educativo, son los contenidos curriculares, es decir, conocimientos sistemáticamente organizados, con el fin de que el alumno alcance logros académicos, con la mira en su formación y capacitación.

Aunque en el ámbito de la educación especial, esta premisa se muchas veces se ha olvidado a partir de las reiteradas adaptaciones, al currículo y por ende se vacía de contenidos el aula. Esto lleva a proyectar la enseñanza de las actividades de la vida diaria o habilidades en pre-talleres o talleres, sin articular con los contenidos que los otros alumnos, los de las escuelas normales, trabajan y toman para reflexionar sobre esa misma vida diaria que, muchas veces, cotidianamente comparten.

Enseñar implica enseñar a pensar y esto significa: ayudar a que los alumnos desarrollen las habilidades de razonamiento lógico, inferencias, deducciones, analogías, resolución de problemas... pero fundamentalmente estos procesos se deben acompañar con la reflexión sobre los pasos que el alumno realizó para llegar a la conclusión (adecuada o no) a la que ha llegado.

Estas capacidades básicas no se adquieren en el vacío, sino que dependen al menos de dos variables:

a- los conocimientos específicos con los que los alumnos cuentan y,
b- las estrategias que el docente instrumente en el aula.

Existe una estrecha relación entre pensamiento y conocimiento, pensar es siempre pensar sobre algo y, desde determinados enfoques, ese algo forma parte del propio acto de conocimiento".

"La realidad educativa es sintética, heterogénea y dinámica" (Martínez Domínguez, 1999: 90) En la escuela los docentes no pueden plantear el proceso de adquisición del conocimiento, separando entre teoría/práctica, si la intencionalidad de la teoría educativa, es dotar a los profesionales de criterios, que guíen su práctica y la reflexión en y sobre la misma, la participación y colaboración de los docentes en dicho proceso constituye una estrategia formativa única.

El análisis sobre el conocimiento de sus estilos de aprendizaje que hace los docentes y desde estos los mecanismos o estilos de enseñanza que instrumentan posibilitan aminorar los mecanismos de creación de las diferencias.

El proceso de aprendizaje en la interacción se conceptualiza como las conductas interpersonales que se desarrollan a partir de la realización de una tarea común entre los alumnos. Es la interacción social el marco de referencia de las relaciones entre los alumnos y su relación con el aprendizaje y el desarrollo cognitivo. (Secretaria de educación pública. 2000: 124) y según la perspectiva desde la que se posicione el investigador será diferente: para el socio constructivismo (Coll, 1991) la interacción social favorece el desarrollo del razonamiento lógico y la adquisición de conocimientos escolares, gracias a un proceso de reorganización cognitiva provocado por el surgimiento de conflictos, al intercambiar sus conocimientos y posiciones diferentes ante la tarea, y por la superación de estos conflictos al ponerse de acuerdo al construir una concepción más elaborada. El terraplén de sustento de esta aprendizaje son (para Coll y Colomina, 1990:124) la interdependencia de los alumnos participantes en una tarea o la consecución de un objetivo.

Creemos que la escuela inclusiva es una utopía y como toda utopía nos pone ante una meta en la que nos embarcamos con todas nuestras fuerzas, pues creemos en que los hombre y las mujeres que compartimos el ser miembros de la raza humana nos movemos en pos no solo de la agresión, como cada día nos recuerdan los medios periodísticos, sino también en pos del bien común, y el bien común en educación es organizar que todos y cada uno de los alumnos reciban los apoyos necesarios para efectivizar sus procesos de aprendizaje. Esta es la tarea.


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Master Benito Rafael Parés
Centro Universitario para el estudio de la Integración Pedagógica y Social
Facultad de Educación Elemental y Especial
Universidad Nacional de Cuyo - Argentina