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            LA AGRESIVIDAD INFANTIL

Los niños entre 1 a 3 años suelen mostrar una conducta “agresiva”, entendiéndose agresividad como una acción que produce un daño físico o psíquico a alguien. En esta etapa se puede observar que los niños de 1 año lanzan bofetadas, jalan el cabello, muerden y lloran, mientras que los niños que oscilan entre los 2 y 3 años no sólo hacen eso sino que también arañan, patean, empujan, gritan, dicen que no los quiere y hasta insultan gracias a que tienen un mejor uso del lenguaje.

Esto ocurre porque en esta etapa el niño pasa por un periodo de autoafirmación, en el cual se encuentra en la búsqueda del poder, intenta salirse siempre con la suya y ser él quien de las órdenes. Es normal observar que dice ¡NO! para todo, que se muestra desafiante y que actúe impulsivamente agrediendo a otros o auto agrediéndose.

En ambos casos se debe de intervenir inmediatamente, recordando que ellos aprenden o nutren su conducta de acuerdo a nuestras reacciones. Por lo tanto, si corregimos al niño pegándole o gritándole, él pensará que esa es la manera de solucionar las cosas, lo mejor será actuar de la siguiente manera: mostrar al niño una expresión de seriedad o enfado, tomarlo con firmeza (sin dañarlo) y decirle mirándolo a los ojos que lo que hizo estuvo mal.

Luego de este paso recién aplicar el castigo que se ha establecido entre las personas responsables de la crianza del niño y la cual él también es conocedor. Este castigo puede ser quedarse en su habitación o en un espacio aparte por un tiempo breve sin necesidad de darle mayores explicaciones. La actitud serena y firme le transmitirá seguridad y hará que respete las decisiones, es importante evitar desautorizarse entre padres porque de esa manera el niño se saldrá con la suya.

Al regresar donde se encuentra el niño se debe hacer con un tono reconciliador, es ahí cuando se le explica con calma por qué se le castigó y cómo debe proceder en otra situación similar. Finalizar este momento con una muestra de afecto que represente el pedir perdón. Los padres también deben perdonar al niño y no volver a hablar del tema.

El mismo procedimiento se llevará a cabo si la conducta se repite con otros miembros de la familia o con otros niños. Evitar poner etiquetas como “eres un mal niño”, “eres malo” o “malcriado”. Los castigos que se le dice que se le van a impartir se deben cumplir.

Recomendaciones a seguir:

  • Intervenir apenas se observe que se pueda producir una conducta agresiva, la cual se puede dar en una situación de frustración o que le cause alteración.
  • Identificar las situaciones que lo hacen actuar agresivamente y supervisarlos cuando estos se produzcan para evitar daños.
  • Si el niño ya se encuentra en una actitud agresiva con otro niño, intervenir inmediatamente, separarlos y atender al niño agredido aunque no sea su hijo(a), luego habrá oportunidad para hablar con él, pero debe ser el mismo día.
  • Si estas conductas se presentan en el niño a temprana edad con los padres (jalan el cabello, dan bofetadas, etc.) detenerlo inmediatamente, ponerle límites y decirle que eso NO se hace porque duele.
  • Enseñar al niño a que comunique cuando alguien lo está molestando para que sea el adulto quien guíe su respuesta, no que solucione el conflicto sino para darle recursos adecuados. Por ejemplo, su alguien le quita algo decirle “dile- es mío-“ y el niño deberá repetirlo. Luego podrá intervenir para que le devuelva.
  • Evitar usar actitudes agresivas para corregir este tipo de comportamientos, esto sólo alentará al niño a seguir haciéndolo porque verá que se puede conseguir las cosas con violencia.
  • Si bien es cierto que las peleas entre hermanos son comunes, no deben ignorarse como si se tratase de algo correcto.
  • Si esta actitud persiste y escapa de sus manos, lo mejor será recurrir a un especialista (psicólogo).


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Lic. Esp. Juvitza Panez Salazar
Asesora Pedagógica
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