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SEXUALIDAD
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La sexualidad de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española es el “conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo” y estas se presenta en el ser humano desde el momento en que nacemos, a través de ella somos capaces de distinguir nuestra individualidad como hombres o mujeres, de acuerdo a las normas y valores de nuestra sociedad.
El desarrollo de la sexualidad humana empieza con el contacto físico, cuando |
los bebés son cargados, acariciados, amamantados, bañados, cambiados o ante cualquier acción que involucre un contacto directo con otra persona. Esto es algo necesario y natural ya que el bebé depende de los adultos y nadie puede evitar que se produzcan contactos corporales entre el bebé y las personas y sus seres queridos.
La sexualidad es un tema que debe tratarse con total naturalidad, honestidad, afecto y respetando el desarrollo individual de los niños. Además pasa por cinco fases, según Sigmund Freud:
- Oral.- El bebé satisface sus necesidades a través de la boca y siendo una primera necesidad la alimentación, la lactancia representa su primera fuente de placer.
- Anal.- El bebé descubre satisfacción a través del ano, es por ello que le causa placer al expulsar y retener sus heces.
- Fálica.- Se da en los varones, ya que se relaciona directamente con el pene ya que sus zonas genitales se erogenizan a través del contacto con las personas, la ropa y la propia exposición al aire.
- Latencia.- Es un periodo en la que el desarrollo de la sexualidad se paraliza y se da una especie de amnesia que hará olvidar al niño lo antes experimentado para luego volver a experimentarlo más adelante.
- Genital.- Se produce por el desarrollo físico de los órganos sexuales, lo cual invita a la exploración del cuerpo y a su vez descubrimiento de ciertos placeres.
Para brindar una adecuada educación sexual desde la primera infancia se deben tener en cuenta los siguientes consejos:
- Escuchar atentamente sin interrupciones y demostrando interés en lo que dice el niño.
- Propiciar una relación cálida, amable y creativa que favorezca la comunicación hijo-padres.
- Si se tiene más de un hijo, dirigirse a cada uno de forma personal ya que cada niño es un ser individual y se les debe respetar como tales.
- Estar atentos al lenguaje no verbal (expresión facial y corporal) que los niños utilicen frente a este tipo de temas.
- Hacer uso de un lenguaje claro y sencillo.
- Respetar todo tipo de opiniones aunque éstas estén equivocadas o no vayan con su forma de pensar.
- Tener en cuenta que este tipo de temas pueden crear polémicas que lleven a reacciones inesperadas.
- Aprender a interpretar el silencio, éste puede darse por desconocimiento, temor, vergüenza o simplemente porque se está tomando un tiempo para pensar sobre el tema.
- Guiar al niño en la adquisición de valores y actitudes que le permitan tener un desarrollo sexual responsable.
- Mostrar, como padres, modelos responsables a seguir.
- Guiarlos sobre el conocimiento y aceptación frente a los cambios que irá experimentando a lo largo de las diferentes etapas de su vida.
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Micaela Cáceres V. Licenciada en Psicología |
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