Existen en los niños una variedad de fobias, es decir miedos persistentes e intensos que se presentan frente a nuevas situaciones o que en realidad reemplazan o suplantan a un conflicto más profundo (traumas).
Para que un miedo sea considerado como fobia, necesita evaluarse:
- La intensidad o fuerza de los síntomas manifestados (vómitos, rabietas, insomnio, parálisis temporal del habla y distintos efectos psicosomáticos).
- Su duración es prolongada.
- A pesar de las explicaciones , el niño mantiene sus conductas evitatitvas
- Genera considerables dificultades en el desarrollo de sus actividades diarias
- No existe control voluntario del síntoma o síntomas.
- Que su aparición se muestre, fuera del tiempo cronológico (véase tabla)
A continuación exponemos algunos de los miedos comunes: |