El castigo físico en los niños


La tarea de ser padres nos obliga a tomar las medidas más efectivas frente a la conducta de nuestros hijos.

Algunos padres deciden que lo más apropiado frente a la desobediencia o las conductas inadecuadas es poner las reglas en claro y establecer un sistema de castigos para los niños, esto es quitarle algo que le guste, dejarlo sin ver televisión, no dejarlo salir el fin de semana, en fin todo dependerá de la selección y decisión de los padres.

Para otros, estos recursos no son suficientes y recurren al castigo físico como medida disciplinaria, en relación a ello, se sabe de las consecuencias negativas que tiene los golpes sobre los niños, dejan huellas imborrables y nunca se olvidan

Padres que maltratan: Historia de niños maltratados

El castigo físico ha sido utilizado durante muchos años, pero actualmente poseemos de información especializada y sabemos de las consecuencias puede tener un golpe en la vida de los niños. La mayoría de personas que golpea lleva una historia de maltratos que se refleja luego en su vida familiar y que se convierte en una cadena de violencia que parece nunca acabar. Para algunas personas que han sido víctimas de violencia, esto puede resultar difícil y se entiende, pues han sido niños maltratados que aprendieron que ésta es la única manera de vivir y sentir que existen, en estos casos la ayuda de un especialista o terapeuta será necesaria y la voluntad de cambio por parte de los padres, imprescindible. Consecuencias del castigo físico Como se sabe, el castigo físico (bofetadas, golpes, patadas, etc.) y el psicológico (amenazas, descalificaciones, insultos, menosprecios) reducen la autoestima del niño, fomentan la conducta agresiva y los problemas en el rendimiento escolar.

Veamos las razones:

1. El niño no suprime el comportamiento porque en realidad es inadecuado, sino únicamente por temor al castigo físico.

2. El niño no asociará el castigo físico con la conducta, sino con la persona que castiga, generará aversión, rencor hacia esta persona.

3. Si se utiliza el castigo físico frecuentemente y como la única forma de corrección, generará que el niño ya no lo sienta más como un castigo y perderá su eficacia.

4. Producirá por un lado, baja autoestima, ansiedad, tensión y por otro lado, problemas en el rendimiento escolar y conductas agresivas, sin darse cuenta, los padres estarán enseñando a sus hijos que todo se resuelve a golpes y es muy probable que sigan este patrón de conducta con sus amigos y con sus futuras familias. Se han realizado investigaciones explorando la historia familiar en delincuentes y violadores, los resultados indican que había algo en común entre ellos, de niños fueron maltratados psicológica y físicamente.

Buscando alternativas de castigo más eficaces

Los padres podrán decidir cómo controlar una conducta que ya escapó de los límites que se tienen.

1. Lo primero, será comprender que el niño es capaz de aprender todo lo que se les explique; decirles que hay cosas que no se deben hacer por el peligro y el daño que puede causar en ellos.

2. Establecer en familia los castigos que existirán, para ello los padres deberán conocer bien a sus hijos, saber qué es lo que más le gusta hacer o cuál es su juguete preferido.

3. Como alternativa de castigo, puede prohibirle algo que le guste al niño, claro que previamente se le debe advertir los castigos que tendrán sus conductas inadecuadas. Puede quitarle privilegios como ver televisión, salir de paseo el fin de semana, participar de eventos deportivos con sus amigos, en fin, todo dependerá de la decisión de los padres y de los intereses del niño.

4. Si el niño desencadena un berrinche, lo más recomendable es llevarlo por uno o dos minutos a un ambiente neutro, donde no hayan juguetes o cosas que le gusten, hasta que se calme.

5. Ante las conductas adecuadas, no olvide felicitar, abrazar al niño por lo bien que se porta, si por ejemplo, realizó un berrinche y luego se calma, es momento de darle atención y decirle que estando tranquilo se le escuchará y atenderá, felicítelo para que se de cuenta cuál es la conducta adecuada.

Tenga presente que no siempre la mejor educación es la que hemos recibido en la infancia. Hagamos una reflexión de ello y pensemos que existen muy buenas estrategias para mejorar la disciplina en los hijos. Procuremos que ellos se sientan queridos. Y si observa que las conductas que hace su niño escapan de sus límites y de su control, no se deje llevar por sus emociones. Probablemente exista un problema de fondo. Consulte con un especialista, será lo mejor para el niño y para su familia.