- Mantenga la calma, no pierda el control pues el niño percibirá fácilmente esto, si actuamos con ira y violencia estaremos comportándonos como él, empecemos dándole un buen ejemplo, lo básico es el manejo de emociones y la capacidad de canalizarlas y expresarlas verbalmente. Puede decirle “ no me gusta que te portes así ”, pero en forma neutral, con un tono de voz fuerte pero sin llegar a alterarse.
- Si el niño reacciona con berrinches, en señal de rebeldía por conseguir algo que se le ha prohibido, ignórelo, él podrá lloriquear, golpear el piso, patalear, pero usted no debe hacerle caso a menos que intente lastimarse, no lo mire y en momentos que cesa el berrinche dígale que si se calma, usted lo atenderá. No deje de estar pendiente de él, sin que se de cuenta y esté atento para cuando el niño deje de hacer la pataleta, en ese momento mírelo y de manera serena y sin gritarle o llamarle la atención dígale “muy bien, cuando estas tranquilo te atendemos y podemos conversar”. Cuando se trate de niños mayores, usted puede explicarle que no es la manera correcta de pedir las cosas y puede conversar con él al respecto y llegar a establecer acuerdos, dándole a entender que existen normas que se deben respetar. Si el niño es más pequeño, un año a dos, lo más efectivo es redirigir su atención hacia otra actividad o juego.
- En caso de que el niño, realice el berrinche en un lugar público, es obvio que no podrá ignorarlo y será una situación incómoda para usted, lo más recomendable en este caso será sacar al niño de lugar y llevarlo a otro lugar e intervenir adecuadamente, según las recomendaciones que hemos explicado.
- Si nota que el niño nota que se está haciendo daño, por ejemplo puede tirarse para atrás y golpear su cabeza, morderse alguna parte del cuerpo, en fin, sujételo, tómelo de los brazos fuertemente hasta que se calme, así le estará demostrando que debe autocontrolarse.
- Si el berrinche es causado por la frustración de no lograr algo, por ejemplo no puede encajar un rompecabezas y trata de tirarlo, usted debe anticiparse a la conducta, ofrecerle la ayuda necesaria y ayudarlo a superar los obstáculos, felicitarlo por sus esfuerzos y logros.
Lo más importante es prevenir este tipo de conductas, estableciendo límites claros, explicarle lo que puede y no debe hacer, las normas y la disciplina son necesarias durante esta etapa. Enséñele con el buen ejemplo, a controlar sus emociones y a expresarlas adecuadamente.
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