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    LOS TEMORES INFANTILES  
 
“Es que tengo miedo mamá...”

Esta es una frase que cualquier niño puede emplear cuando se le pide apagar la luz antes de dormir o cuando tiene que pasar cerca a un animal no muy agradable para él, por el temor a ser mordido. Para muchos especialistas los miedos son parte normal y necesaria del desarrollo psicológico pues tienen como objetivo protegernos del peligro. Los temores permiten generar medios y recursos encaminados a resolver situaciones difíciles y estresantes, con las que inevitablemente se topará el niño en su vida. Así pues, existen temores típicos propios de cada edad, por ejemplo, a los 8 meses, aproximadamente, aparece el temor a los extraños. Las posibles causas del miedo infantil van cambiando según la etapa de desarrollo del niño y responden al entorno del pequeño y a sus experiencias.

Posteriormente, podemos notar que aparece el temor a la separación de los padres, lo cual implica sentimientos del niño de sentirse desprotegido, en algunos casos este temor se prolonga hasta el inicio de la etapa escolar cuando el niño ingresa al nido, es necesario, por tanto que este temor sea tratado con anterioridad, siendo fundamental que los padres promuevan las conductas de autonomía en el menor.

Alrededor de los dos y los cuatro años aparece el temor a los animales y luego el temor en el momento de dormir, a la oscuridad y a seres imaginarios como monstruos y fantasmas. En esta etapa es común este tipo de temores, hay que considerar que el niño está empezando a conocer su realidad y que se encuentra en pleno auge de su creatividad e imaginación lo que puede conllevar a confundirlo; lo importante es que los padres no se burlen de sus miedos, por el contrario deben escucharlo, dejar que los exprese, de esta manera el niño se sentirá más seguro y comprendido.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Los temores se convierten en un problema cuando son persistentes o tan intensos que interfieren en el funcionamiento diario del niño y de su familia, como en el caso de los niños que no acuden al colegio por algún temor específico. En estos casos es conveniente buscar ayuda profesional y seguir las indicaciones del especialista.
 
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