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Si por un momento cerramos los ojos e intentamos trasladarnos así hasta el otro extremo de la casa, es probable que lo logremos sin antes tropezarnos con algunas cosas. Si lo hemos logrado es porque gracias a la memoria, hemos reconocido de manera global el espacio y sabemos donde se ubica la mayor parte de cosas de la casa.
En los bebés no-ciegos, su sistema visual madura hacia los 5 ó 6 meses aproximadamente, durante este tiempo es recomendable que se le muestren imágenes en contraste de colores al
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niño. Poco a poco su interés por alcanzar los objetos de casa despertará las ganas de moverse, pero ¿qué pasa en un niño ciego? Existen muchas dudas al respecto y los padres pueden dejar de estimularlo por la falta de información sobre este tema.
¿Cómo empezar?
- Un bebé recién nacido con ceguera debe ser estimulado en los demás sentidos. Trabajar el reconocimiento auditivo, lo ayudará mucho a comprender qué está ocurriendo.
- Desde bebé hay que acostumbrarlo al movimiento, es decir, familiarizarlo brindarle mayores estímulos para motivarlo a desplazarse. Esta tarea no es nada fácil.
- Los dos requisitos previos a estimular el movimiento en el bebé son control de cabeza y tronco (levanta la cabeza y ya se sienta con ayuda)
- En un inicio es mejor evitar que muchas personas atiendan al bebé, pues queremos que se familiarice con personas más cercanas, y tener mucha gente alrededor podrá confundirlo.
- Los juguetes del niño deben tener texturas y sonidos tipo cascabeles, de esta manera motivarán más la curiosidad del niño, podremos notar el gesto de agrado o desagrado de los mismos.
- Para aprender a gatear el bebé necesita dominar la posición de gateo, lo cual se puede hacer enseñándole en un inicio a estar boca abajo, apoyándose de los antebrazos y luego empleando las manos, colocando alrededor de él varios juguetes. Luego podemos apoyarlo sobre una almohada y trabajar ya con las piernas del niño, mientras él intenta coger un objeto motivado por la dirección de donde proviene el sonido.
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