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Según la Organización Mundial de la Salud, la Baja Visión es la pérdida de agudeza visual y/o campo visual que incapacita para la realización de las tareas de la vida diaria (cocinar, leer, escribir, coser, ver la TV, andar,…).
Por ello, las personas que lo padecen presentan dificultades en toda la información que recibe visualmente, ello origina una reducción de esta información porque la cantidad y calidad del aprendizaje es limitado. Presentan dificultades con las formas.
Lo que se busca con la estimulación en el bebé con baja visión es optimizar al |
máximo los restos visuales, promover el aprendizaje mediante diferentes técnicas que complementen junto con los otros sentidos.
¿Cómo darse cuenta de que un bebé tiene baja visión?
Estar alerta y llevar al bebé al pediatra cuando presenta las siguientes características:
• No fija la mirada.
• Muestra poco interés en objetos.
• Le es muy difícil tomar un objeto con las manos.
• No mantiene la “conexión” hacia algo o alguien.
¿Cómo estimularlo?
• Aprovechando al máximo los demás sentidos, valernos de ellos para que el niño se relacione con su entorno.
• A través de masajes, caricias y palabras suaves. Continuar estimulando su sentido del tacto a la hora del baño, jugando con las diferentes temperaturas del agua.
• Emplear juguetes en tonos oscuros, para que pueda reconocerlos. A través de juguetes musicales también.
• No subestimar al niño ni evitar juegos, por el contrario, acompañar los juegos de muchos estímulos verbales (palabras que describan al bebé/niño lo que están haciendo o sucediendo en esos momentos)
• Colocar música clásica o infantil mientras juega, o previo a la hora de dormir.
Recomendaciones:
• Es importante no subestimar al niño. No proveerlo de juguetes debido a su baja visión es un error.
• Poner a su disposición juguetes de encaje, para desarrollar habilidades de coordinación motriz fina. Además, juegos con diferentes texturas y superficies.
• Nombrar cada acción que hagan con el niño, para que vaya familiarizándose con su significado.