El Juego Psicomotor


El Juego Psicomotor

El cuerpo como una unidad en interacción con el medio ambiente El progreso y la evolución de la psicomotricidad en el niño son determinados por factores internos como la maduración del sistema nervioso, el perfeccionamiento y evolución sensorial, así como el fortalecimiento muscular, procesos complementados, a su vez, por factores externos como la estimulación temprana o la intervención oportuna del adulto, quien en su rol de padre de familia o de maestro debe interactuar con el niño y el grupo de niños, respectivamente, en el medio ambiente familiar y comunidad, en general, de acuerdo con su función de educador espacio-temporal.

En este proceso de crecimiento y maduración, y consecuente conocimiento global e integral del niño sobre sí mismo, las personas y los objetos de su entorno, el desarrollo de los sentidos o de la actividad sensitivo-perceptiva del niño es fundamental y, como tal, es anterior al desarrollo de los actos voluntarios conscientes, de modo que el logro del perfeccionamiento y evolución sensorial determinan el progreso de la psicomotricidad.

En este sentido, del mismo modo que, el niño es sensible a los estímulos sensoriales del medio ambiente o entorno de la familia y la comunidad, el niño es sensible a la seguridad, al afecto y a la aprobación del adulto que se manifiesta en su conducta y actitud de facilitador, orientador y promotor de aprendizajes; en consecuencia, la posibilidad y la oportunidad que el niño tenga para experimentar por sí mismo con la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto va a determinar el nivel de desarrollo psicomotor que logre alcanzar, tanto individual como grupalmente.

Entre otros sentidos, el feto desarrolla el tacto, así pues, una vez producido el nacimiento la experiencia sensitivo- perceptiva alcanzada por el bebé a través del tacto favorece la exploración, el descubrimiento y la creatividad, al mismo tiempo que, estimula la evolutiva organización de la relación placer-dolor por un intercambio constante entre adquisiciones y pérdidas de objetos de interés u objetos de conocimiento desde su acción y su interacción con el medio ambiente inmediato; siendo que, primeramente, el niño debe vivenciar la sensación de placer motivada por las adquisiciones y posteriormente, la sensación de dolor, consecuente con las pérdidas, para de esta manera lograr crecer, madurar y evolucionar, tanto afectiva como socialmente.

El desarrollo psicomotor es resultado de un aprendizaje y una construcción del conocimiento, globales e integrales que, como tales, congregan el logro de habilidades físicas e intelectuales, que se procesan, alcanzan y consolidan desde la experiencia concreta, objetiva y directa de exploración, descubrimiento y creación o juego psicomotor, en el cual, el cuerpo, como una unidad en interacción con la familia y la comunidad, en general, satisface una necesidad actualizada, además de un consecuente interés primariamente personal y gradualmente colectivo. De modo tal, los logros alcanzados a nivel de desarrollo de habilidades físicas e intelectuales intervienen en el desarrollo de habilidades afectivo-sociales en la medida que determinan los cambios y las transformaciones de conducta y de actitudes del niño frente a los objetos de interés u objetos de conocimiento.

El juego psicomotor, como experiencia esencialmente interactiva, demanda la intervención de: el niño y compañeros de juego adultos o niños, los objetos de interés u objetos de conocimiento, así como el espacio y el tiempo para jugar; de modo tal que en el transcurso de los doce primeros meses de vida, la ejercitación y la práctica de los órganos sensoriales del niño en interacción consigo mismo, con las personas y con los objetos que lo rodean estimulan la psicomotricidad; hecho que se manifiesta en las habilidades físicas, intelectuales y afectivo-sociales desarrolladas, evidenciando la coordinación entre el cerebro, los órganos sensoriales y los músculos que, en si misma, facilita la transformación de los actos reflejos inconscientes en actos voluntarios conscientes, en la medida que los movimientos adquieren un determinado significado y sentido según su intención y su orientación hacia sí mismo, hacia una persona o un objeto, para el logro de una meta concreta, objetiva y directa, inicialmente individual o personal y progresivamente grupal o colectiva.

De tal manera, en y a través del juego psicomotor individual o grupal, el niño experimenta el tránsito de la acción por sí misma a la acción para la creación, se interesa por los movimientos y pone en práctica los movimientos como medio para alcanzar un objetivo-meta personal o colectivo, al mismo tiempo que, crea el significado y el sentido referencial que para sí mismo o para el grupo deben tener los objetos del medio social, físico y natural que en determinado lugar y momento elige y selecciona, y se hace cargo de las características y el rol que una persona adulta o niño debe desempeñar en su experiencia, su actividad o su tarea física, intelectual y, consecuentemente, afectivo- social.

Un objeto de interés u objeto de conocimiento se define como cualquier elemento del medio social, físico y natural con cuya imagen mental el niño establece relaciones físicas, intelectuales y afectivo-sociales. Los objetos de interés u objetos de conocimiento son diversos y varían en el espacio y en el tiempo, hecho que demuestra que el niño necesita y se interesa por objetos del entorno de la familia y de la comunidad que evolucionan desde lo simple hasta lo complejo según los objetivos, las características, las funciones y los usos de los mismos y de acuerdo con las relaciones que el niño establece durante el juego psicomotor.

La relación niño-objeto de interés u objeto de conocimiento evoluciona en tres etapas: etapa sin objeto, etapa del precursor de objeto y etapa de constitución del objeto; entre los objetos de interés la figura de la madre ocupa el primer lugar y como consecuencia de la evolución, la imagen mental y las relaciones físicas, intelectuales y afectivo-sociales que establecen con ELLA, como objeto de conocimiento exterior a sí mismo, experimentan cambios y transformaciones durante los doce primeros meses de vida.

En la etapa sin objeto, el niño no ha adquirido conciencia de otro ser exterior a sí mismo, sin embargo, como consecuencia de la evolución la respuesta dirigida hacia el rostro del adulto en calidad de rostro de la madre, como primera manifestación del reconocimiento del medio social, físico y natural inmediato, demuestra el tránsito de la etapa sin objeto a la etapa del precursor de objeto, y el consiguiente proceso de separación e individuación definitivo, que permite reconocerse a sí mismo como un ser distinto de la madre, evidencia el tránsito de la etapa del precursor del objeto a la etapa de constitución del objeto.

De modo tal, como consecuencia de haber logrado la capacidad de voltearse, sentarse, arrastrarse y desplazarse,  primariamente gateando, luego, gradualmente, caminando, mientras juega individual o grupalmente, una vez se dirige hacia un objeto para aprehenderlo y abandonarlo intencionalmente, el niño tiene la posibilidad y la ocasional oportunidad de evadir el control del adulto, en principio de la madre, para satisfacer su necesidad y su deseo de exploración, descubrimiento y creación con los objetos de su entorno familiar y comunidad, en general, manifestando la puesta en práctica de principios de interacción que progresivamente evolucionan en habilidades afectivo-sociales para con uno mismo, para con las personas, así como para con los objetos del medio social, físico y natural inmediato.

LILI MARLENE SPRINCKMÖLLER
Lic. Educacion Infantil - PUCP