La hora de la comida del bebé suele ser un momento difícil para la persona que se encuentra a cargo de esta labor ya que muchas veces el bebé no quiere recibir la comida por lo que cierra fuertemente la boca o voltea la cabeza cuando se le acerca la cuchara, por último termina dándole un manotazo a la cuchara dejándola caer. Este comportamiento es totalmente natural durante el tiempo que necesita del adulto para alimentarse, pero alrededor del séptimo a octavo mes descubre que puede hacerlo por sí mismo con ayuda de sus manos y este descubrimiento no sólo será de gran ayuda para la persona encargada de dar de comer al bebé sino que favorecerá el desarrollo de su coordinación motora fina y de su destreza manual que será favorable para el logro de su autonomía.
A los 5 meses, aproximadamente, podemos notar el interés del bebé por querer demostrar su autonomía al agarrar por sí mismo su biberón, a los 7 meses podrá comer solo el alimento que se le coloque en la mano, una galleta por ejemplo, lo cual significa que su coordinación ojo-mano se está desarrollando y debemos incentivarlo para que esta habilidad mejore. Por otro lado, debemos entender que para el bebé el tacto es tan importante como el gusto y por ese motivo se le debe permitir que tome los alimentos con las manos aunque esto signifique que vaya a ensuciar la mesa o el piso, ya que para él es un medio de exploración y solo así será consciente de que está comiendo, podrá descubrir texturas, temperaturas u otras características, pero sobretodo disfrutará de este momento.
Más adelante, alrededor de los 11 ó 12 meses, podrá hacer uso de un cubierto. Es común ver que lo que manipula el bebé es la cuchara, sin embargo este instrumento requiere de mayores habilidades que el uso del tenedor ya que en el hecho de recoger el alimento y llevarlo hasta la boca debe realizar movimientos coordinados de elevación además de contar con un equilibrio apropiado para que el alimento llegue completo a la boca, lo cual puede ser muy frustrante para el bebé si no lo logra. El tenedor es mucho más sencillo de utilizarlo porque los alimentos sólidos se recogen con mayor facilidad y no se caen en el camino del plato a la boca, si bien se considera peligroso debido a que el bebé se puede pinchar todo dependerá del cuidado de la persona que lo acompañe.
Para estimular al bebé a que haga uso de los cubiertos se le debe proporcionar uno desde el momento que los utilizamos para darle de comer, de esta forma el bebé empezará a tratar de imitar lo que el adulto hace, si se usa una cuchara deberá darle una al bebé y si se usa un tenedor el bebé también deberá tener uno. Se recomienda que un inicio los cubiertos sean de plástico resistente, antideslizante, con bordes redondeados, de poca profundidad y con mango grueso para que lo pueda agarrar con mayor facilidad y no se haga daño en el intento de meterlo a la boca. Luego, podrá cambiarse por unos de metal pero siempre bajo la supervisión del adulto. Tanto el uso de las manos como de los cubiertos permitirán al bebé descubrir sus habilidades y sentirse capaz de hacer las cosas por sí mismo.
El proceso de aprendizaje de esta habilidad dependerá del ritmo de cada bebé, para algunos puede resultar muy complicado por lo que se les debe ayudar para que no se frustren en el intento, por ejemplo: ofrecerle alimentos fáciles de agarrar con la mano y de levantar con la cuchara o el tenedor, guiar su mano hacia el alimento para que lo tome o recoja sin problemas ya él lo llevara solo a su boca y brindarle cubiertos que le permitan comer sin dificultad. Todo esto es muy importante pero el estímulo afectivo cumple un rol importante porque al felicitar al bebé se siente querido y favorece su autoestima, el ver a los adultos emocionados por sus logros se da cuenta que de esa manera también capta la atención de ellos y eso lo incentiva a seguir haciéndolo.
Todo este proceso permitirá que la hora de la comida ya no sea tan difícil, sino que por el contrario, sea una experiencia agradable a través de la cual socialice con el adulto que lo acompaña creando vínculos afectivos, aprenda hábitos, estimule habilidades manuales que favorezcan la adquisición de la posición pinza de los dedos o también conocida como ?pinza digital? así como la coordinación dinámica lo cual será muy importante para desarrollar habilidades de coordinación motora fina que en el futuro, cuando curse su etapa preescolar, se le exigirá: punzar, colorear, delinear, etc. La adquisición de nociones como colores, texturas o temperaturas también será un privilegio de este aprendizaje.