La autoestima y la estimulación temprana


18 de Julio del 2011

 La seguridad y la autoestima son aspectos fundamentales que se adquieren en la primera infancia. Está clínicamente demostrado que el amor, las caricias, el afecto entre el niño y los que lo rodean tiene un importante efecto positivo en su desarrollo emocional.

La autoestima incluye todas las creencias y sentimientos que tenemos acerca de nosotros y afecta todo lo que hacemos en la vida, se desarrolla a partir de nuestras experiencias e interacciones, éstas pueden ser positivas o negativas, pero sin duda un niño necesita más encuentros positivos que negativos para desarrollar un autoconcepto positivo.

Los niños necesitan además, amor incondicional y confianza por parte de sus padres, un niño con una autoestima sólida es frecuentemente optimista, amistoso, cortés, dispuesto a asumir riesgos y abordar situaciones nuevas, capaz de fijarse metas, autónomo, responsable, servicial, capaz de solucionar problemas, asertivo al expresar sus opiniones, comúnmente son considerados los lideres de equipo o el mejor amigo del grupo.

Los niños con baja autoestima son más propensos a unirse a pandillas o buscar apoyo en las drogas o el alcohol, afectando esto al individuo y a la sociedad; se caracterizan por la poca confianza en sí mismos, la búsqueda de apoyo, seguridad e identidad en los demás antes que en las figuras parentales y en sí mismos; un niño que crece con seguridad, demostraciones de afecto por parte de quienes lo rodean, con experiencias de éxito tras asumir retos, esforzarse, perseverar hasta cumplir sus metas es un niño con un futuro prometedor.

La autoestima se alimenta de experiencias de éxito, por ello cada logro que tiene el niño en la etapa de 0 a 3 años es realmente significativo, ya que dichas experiencias y la sensación de satisfacción y bienestar que éstas conllevan quedaran grabadas y serán la base de su personalidad.

La estimulación temprana:

La estimulación temprana no solo permite al niño realizar destrezas motoras e intelectuales, en cada actividad, en cada experiencia, el niño es el protagonista y cada logro despierta emociones afectivas e intensas él, la admiración y el elogio de los demás, son experiencias que elevan su autoestima, por ello es importante propiciar entornos retadores que permitan impulsar las oportunidades de aprendizaje, interacciones sociales y actividades físicas, las cuales son claves para el desarrollo cerebral, la capacidad para aprender y la estabilidad emocional.

¿Qué significan entornos retadores?

Las oportunidades de aprendizaje y éxito que se pueden brindar a través de la estimulación temprana son innumerables. Pensemos cómo un niño puede alcanzarlas, con actividades sencillas para nosotros los adultos, pero muy retadoras y significativas para ellos; pensemos cuando un bebé gatea y le colocamos un obstáculo que debe superar, al principio lo ayudemos, lo guiamos, lo alentamos hasta que al final lo logra y alcanza el juguete deseado (su meta). De igual manera, no podemos negar la alegría que experimentan los padres y el niño cuando luego de varios intentos, de varias caídas, y de superar sus miedos, logra dar sus primeros pasos sin apoyo, significa para él una sensación gratificante, una experiencia totalmente novedosa y placentera que se logra al asumir riesgos, lograr el equilibrio y controlar su propio cuerpo sin la seguridad que le proporcionaba apoyarse en otros objetos, superficies o personas, ahora la seguridad se la brinda él mismo y se siente realmente contento por ello, es el inicio de su autonomía, ahora se siente capaz de realizar cada vez más destrezas; éstas son sus primeras experiencias de vida, las que forman su personalidad. La superación de obstáculos y el logro de metas se inician desde el primer año de vida.

Cuando un niño se siente amado y querido, cuando lo tocamos, lo miramos, mecemos, hablamos, leemos y cantamos, está desarrollando millones de conexiones en su cerebro que formarán los cimientos básicos sobre cómo se siente acerca de sí mismo y cómo se relaciona con otros y con el mundo en su alrededor.

En síntesis, podemos decir que la estimulación temprana contribuye al desarrollo de la autoestima por las siguientes razones:

  • Propicia un ambiente en el cual el niño puede sentirse independiente y seguro, capaz de explorar e interactuar con los objetos y personas de manera libre y espontánea.
  • Permite al niño explorar sus intereses y aptitudes.
  • Los materiales y juegos de estimulación temprana usados de manera adecuada y oportuna, hacen que los niños se sientan desafiados mas no abrumados.
  • Promueve el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales, esto refuerza el autoconcepto del niño.
  • Permite a los niños sentirse seguros y queridos.
  • Promueve las experiencias positivas, reforzando el vínculo entre los padres y el niño.
  • Proporciona a los niños experiencias y recuerdos especiales.
  • Ayuda a los niños a creer en si mismos.
  • Ayuda a los niños a descubrir sus talentos.

Brindemos cariño, afecto, la ayuda necesaria para que sea capaz de valerse por sí mismo, estímulos retadores desde la primera infancia, amor y cuidados es lo que necesita para ser mejor persona.

 

Este artículo es una colaboración de:

Dr. Orlando Terré




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Comentarios :
Deyanira
hola me resulto muy bueno tus comentarios y todo lo que dice en el articulo y lo pongo a prueba con mi hijo que tiene 2 años y es algo temeroso; porfavor me gustaria que ayudaras con tus articulos como mejorar o como ayudar a mi hijo que tiene 2 años como te emencione; no articula ninguna pronunciacion linguistica solo balbulcea pero en la guarderia ya me estan presionando para que lo lleve aulgun sitio para terapia ¿donde veo eso? o como puedo ayudar ami hijo...

Escrito el 21/07/2011
  Cosas de la Infancia a respondido su comentario :
Hola Deyanira.
En primer lugar, céntrate en tu peque, si sólo balbucea es probable que sea por falta de estimulación, que no le hablen correctamente. Ahora, si tú observas que él responde las preguntas, que tiene otro tipo de comunicación como sonrisas, señas, abrazos, está todo bien. Nos centraremos en la parte expresiva de su lenguaje. Puedes acudir a un centro de estimulación temprana para que estimulen de forma global a tu niño, con canciones, cuentos, y en casa también lo puedes hacer tú. Depende mucho con quién se interrelacione. Si lo ves cuando lo recoges de la guardería, aprovecha y habla con él, cántale o juega con títeres. También puedes realizar juegos de ¿cómo hace? sobre los animales:
Por ejemplo, le muestras una vaca y le dices: Esta es una vaca, mira qué linda vaca, las vacas hacen muuuuu. ¿cómo hace las vacas? muuuuuuu (acompañas el "muuu" estirando tu brazo hacia adelante) luego le preguntas cómo hace. Será divertido para él ver cómo su mami juega con él. Se sentirá muy motivado. Ante todo siempre demuéstrale cariño. Si deseas, puedes llevarlo al centro de estimulación temprana también o consultarlo con un terapeuta de lenguaje que por su edad, se basará en estimulación, no en terapia. Dale tiempo y mucho cariño.
Éxitos!