Educando emociones en los niños de 12 meses

04 de Julio del 2011

 

En el artículo anterior, se hablaba que las emociones cobran un papel importante en las expresiones de afecto en nuestros niños. Sobre todo si se han enriquecido y practicado, en un futuro, surgirán en ellos otras demostraciones que no centra su eficacia en el acercamiento físico de manera exclusiva, pero que conllevan igual relevancia para padres e hijos.
 
Durante el primer año de vida, el bebé expresa sus sentimientos basados en la confianza de su figura de apego. Este sentimiento de seguridad consiste en que sus necesidades serán atendidas cuando aparezcan. El éxito en la resolución nos dará un niño confiado, optimista y autoconfiado.
 
Para los dos años de vida, el niño muestra una gran actividad y exaltación de emociones positivas que se orientan constantemente hacia el exterior y que ayudará a tomar conciencia progresivamente de su creciente autonomía.
 
Cuando los niños no son criticados sino más bien estimulados en estas expresiones positivas, tienden a cimentar una afectividad sana. Ver que sus padres tienen expresiones de afecto físico tanto como psicológico, induce al aprendizaje de estos modelos y de diferentes tipos de expresión y relación.
 
Al comenzar ya a tener cierta comprensión de los sentimientos ajenos, los pequeños  muestran una tendencia a tantear hasta dónde pueden infringir las reglas.
 
La tarea del padre educador es mostrar a sus hijos las formas adecuadas de manifestar la expresión de los sentimientos, que no promuevan el maltrato a otras personas ni afecten las propias emociones.
 
En todo este proceso, son importantes los modelos encarnados por los adultos que rodean al niño(a); serán el punto de partida para el(la) menor y su dibujo a imitar. Así es como el niño(a) reproduce en sus acciones y reacciones las mismas que sus padres aplican en su vida diaria.
 
En la familia, es importante establecer cuáles serán los valores y directrices predominantes en la convivencia porque éstos se convertirán en pautas orientadoras y, en especial, en el timón que manejará los momentos de conflicto.
 
En conclusión, los bebés y los niños  precisan  un acompañamiento emocional de sus progenitores, una guía, unos límites, para crecer como personas plenas para en el futuro, convertirse en adultos coherentes y lograr un feliz equilibrio en sus vidas. No estamos hablando de que necesitan oír siempre NO,de vivir sometidos a miles de normas y de que se les restrinja su libertad de acción.
 
Los niños para formarse, deben tocar, jugar, investigar cómo son las cosas, cómo se comportan los adultos, cómo son los otros niños, cómo funciona la vida. Pero, para hacerlo, necesitan tener a su lado unos padres congruentes que les muestren tanto en lo vital, como en lo social, modelos de comportamiento  sanos, asertivos y equilibrados. Necesitan, unos padres que les acompañen para que desarrollen plenamente su potencial emocional. 



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Comentarios :
Isra
Buen articulo =D
Escrito el 09/07/2011
  Cosas de la Infancia a respondido su comentario :
Gracias Isra. Visita nuestro facebook:
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Saludos :D